Nada (Libro) de La Autora Carmen Laforet

Conoce la primera novela de Carmen Laforet titulada Nada, en este artículo te enseñaremos una breve reseña de este interesante libro, sorpréndete!

nada carmen laforet

Resumen

A pesar de ser su primer trabajo Nada es un libro de Carmen Laforet  logra obtener  dos premios entre 1945 y 1948 , los cuales fueron el Nadal y Fasttenrath de la RAE. El trabajo llamó la atención no solo a la juventud del escritor, que tenía 23 años en ese momento, sino también a la descripción de Laforet de la sociedad de la época.

Frente a quienes dijeron que la novela era autobiográfica, el propio autor escribió en la introducción de la recopilación titulada Novelas lo siguiente: “No es, como ninguna de mis novelas, autobiográfica, aunque la historia de una niña estudiante en la que estuve en Barcelona, ​​y con el hecho de que lo ha ubicado vive en una calle de esta ciudad donde he vivido, ha planteado este problema más de una vez “.

Considerada como una novela existencialista en la que Carmen Laforet refleja la paralización y la penuria que España libro, después de la Guerra Civil.

Trama

El personaje principal de la novela es una joven llamada Andrea, finalizada la Guerra Civil española se muda a la ciudad de Barcelona a seguir su formación e iniciar una nueva vida, en la casa de su abuela, donde paso parte de su niñez, allí sus esperanzas se rompen.

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En ese lugar de la calle Aribau, se encuentra con una realidad que la estremece, ya que allí conviven sus tíos con sus esposas y sirvienta, con una situación de precariedad y abuso, ella es sometida por su tía y piensa que tal vez todo cambiará, pero no será así.

Ena, una chica de la que se hará amiga y que en transcurso de la historia será de suma importancia para ella.

La novela crea una atmósfera tan sofocante que logra pasar de las paginas y llegar al lector, el autor se adelanta a su tiempo con una prosa íntima y fotográfica, donde se describe perfectamente el tiempo de Barcelona.

El autor utiliza recursos del impresionismo para este propósito, como ejemplo de estos recursos impresionistas, la descripción es dominante en Nada. La protagonista mira todo lo que la rodea a su llegada a la ciudad; transmite una visión completamente subjetiva, porque no describe los objetos tal como son, pero hace lo que los percibe para darnos sus sentimientos y sentimientos.

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Rosa Navarro, profesora de literatura, dice que la gran cantidad de veces que el autor usa el verbo “parecer” es representativo. Incluso frases como “tener una impresión”, “tener el sentimiento” o similares son abundantes en la novela. Además, una de las formas retóricas más repetidas en el trabajo es la comparación.

El uso del espacio en el relato

La trama se hace en Barcelona, ​​donde la joven Andrea, de solo 18 años, entusiasta, inocente y con ganas de mejorar, decide pasar su próximo año en la universidad.

Pero lo que para ella significa un cambio emocionante en la vida es una decepción total, ya que a partir de ese momento tendrá que enfrentar situaciones problemáticas que la llevarán a la madurez.

Andrea tuvo que enfrentarse a la sociedad burguesa y conservadora durante los primeros años de la posguerra, expuesta al franquismo y llena de hambruna, donde las mujeres no tenían derecho a pedir, ni siquiera a vencer, sino a reconocerse a sí mismas como meros objetos que son solo destinado a la maternidad.

El duelo después de la muerte de un ser querido era la norma entre las mujeres, y el suicidio se consideraba un acto atroz, ya que era inapropiado que un cristiano lo intentara por su vida.

La joven vivía alternativamente en dos áreas muy diferentes todos los días: por un lado, la familia en la calle Aribau, donde reinaba la violencia y el hambre; por otro, la universidad, llena de entretenimiento, amistad y alegría, necesaria para evitar y reducir su ansiedad.

Punto de vista de la novela

Esta historia es contada en primera persona por el propio protagonista en el futuro, mientras ella recuerda las experiencias que vivió en Barcelona; no para la protagonista que acaba de salir de la ciudad, sino para una mujer madura, que a la larga se ha dado cuenta de que realmente tomó algo de la calle Aribau.

Esto se afirma en el comentario “al menos, así que pensé entonces …”, con el cual el narrador hace una opinión clara sobre sí mismo como una mujer joven. El punto de vista de la escritora es el mismo que el de Andrea, una vista llena de pena desde la que condena toda la miseria que sufre la comunidad del barrio español. Con esta novela, el autor se ha relacionado con la tendencia literaria que surgió durante la posguerra, llamada existencialismo.

Quien fue Carmen Laforet

Nada, Así es como Carmen Laforet tituló su primera novela sin saber que estas páginas cambiaron su vida para siempre y la pasaron desapercibida a un destino que no sabría conocer. Porque entonces “nada” volvería a ser lo mismo.

Todo comenzó seis años antes, cuando Carmen asumió su vida a solo 17 años. Nacido de cinco hermanos, era la niña de sus ojos para su padre, un brillante arquitecto de naturaleza liberal que lo amaría por los deportes (sería muy amable con la famosa tenista Lilí Álvarez) y por la letra.

Pero una existencia tan pacífica se vería reducida cuando su madre muriera mientras vivía en Gran Canaria. La viuda sobreviviente se volvería a casar y la joven no se saldría con su madrastra, por lo que ella, resueltamente, dejaría las Islas Canarias y se mudaría al piso de los abuelos en su Barcelona original en busca de la felicidad perdida.

Carmen se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras. Pero pronto tiene dudas. Funciona en 1939, la guerra civil acaba de terminar y la ciudad desaparece durante el duro y oscuro período de posguerra.

La joven estudiante, impulsada por un amor invisible, decide abandonar la ciudad sin completar sus estudios y se dirige a Madrid, donde comienza su licenciatura en derecho. A los veintiún años, abandonará la escuela sin un título en ninguna carrera.

Es entonces cuando Carmen comienza a escribir y, por lo tanto, casi sin darse cuenta, comienza un viaje que la llevará a protagonizar, en solo ocho meses escribe su primera novela, Nada. Carmen recrea su llegada a Barcelona hace unos años.

Inspirada por sus experiencias, expresa en sus sentimientos más íntimos y media a su lado el conflicto interno que enfrenta Andrea, su protagonista, cuando se enfrenta a la dura sociedad de la posguerra, donde la violencia física y verbal, la miseria y, sobre todo, la incertidumbre.

Mostrando una ola inusual, Carmen decide en el último momento presentar su nombre para la convocatoria de un premio recién creado, Nadal. El trabajo llega a última hora, debidamente sellado con todos los sellos de emergencia justo antes del final del período de entrega original.

Contra todo pronóstico, la joven autora desconocida, Carmen Laforet, gana el premio. La frescura de su escritura, innovadora y precisa, despierta al jurado de la editorial Destino, quien en la primera edición de su premio lo prefiere al trabajo de escritores veteranos como el periodista César González Ruano, quien cabalga con ira consciente de que “jovencita” había “robado” el galardón.

Su ira también aumentará a medida que el editor transmita su fracaso y viole un pacto según el cual había acordado que, si no se establecía como el ganador, su participación no se haría pública.

Pero nada es insuperable. Pronto está cosechando la mejor crítica literaria del momento, y los autores de Azorín o el futuro premio Nobel Juan Ramón Jiménez son elogiados. Convertida en un éxito de ventas, la novela envuelve las librerías con tres ediciones el mismo año en que se publicó en 1944.

Tres años después, el SAR Carmen otorga el premio Fastenraht. Por lo tanto, Laforet se destaca temprano como escritor consagrado, pero sin saberlo, el autor había comenzado una ruta sin recurrencia, Nada marcó el principio del fin.

En 1946, con dos meses de embarazo, se casó con el editor, periodista y crítico literario Manuel Cerezales, con quien tendrá cinco hijos, y pretende visitar un destino que la condenó a un difícil año de adolescencia. Pero la unión falla y la pareja se divorcia.

Poseedor de su integridad, Cerezales la obliga a firmar un documento ante un notario donde está obligada a no escribir nada relacionado con sus 24 años de vida matrimonial.

Nada había causado un terremoto sin límites entre sus familiares, quienes se identificaron sin dificultad en el crudo retrato familiar que tenía el papel principal en el trabajo.

La autora, dominada por la ansiedad, continuó escribiendo, pero la ilusión del éxito rotundo logrado con su primera novela nunca la abandonó. Melancólica y deprimida, insegura y triste, se diagnosticó a sí misma con una palabra: grafofobia.

Abandonado por nada, su vida desde su época hasta el día de su muerte fue triste y solitaria. Ni siquiera la relación epistolar con el autor Ramón J. Sender, autor de Réquiem para un granjero español, que le profesó un amor sincero y devoto, logró encontrar la paz.

Acusada de vivir durante cuarenta años a partir de los ingresos de su nuevo trabajo, la autora de Nada, el apodo por el cual sería conocida hasta el final de sus días, murió en Madrid el 28 de febrero de 2004, cuando tenía 82 años.

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