Obras y Biografía Resumida de José Hernández

En este artículo que te presentamos hoy, conocerás las obras y biografía de José Hernández; fue escritor, periodista, poeta, político y militar argentino; autor de la obra literaria “El gaucho Martín Fierro”, considerada la máxima expresión de la literatura gauchesca de su país; en Argentina, se celebra el Día de la Tradición en su homenaje; te invitamos a leer parte de su vida y trayectoria literaria, aquí.

Biografía de Jose Hernández Biografía de José Hernández

El 10 de noviembre de 1834 nació José Rafael Hernández y Pueyrredón, en el distrito de Perdriel, provincia de Mendoza, en la Chacra Pueyrredón, propiedad de sus tíos Juan Martín de Pueyrredón y Victoria Pueyrredón. Hoy, en la Chacra Pueyrredón funciona el Museo José Hernández.

De acuerdo al registro que se dispone sobre la biografía de José Hernández, se sabe que fue un hombre multifacético, destacado en todas las actividades que desempeñó. Fue poeta, periodista, orador, militar, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero y político. Falleció el 30 de octubre de 1886, en Buenos Aires, Argentina.

Infancia, juventud y vida familiar

José Hernández, fue el hijo de Rafael Hernández e Isabel de Pueyrredón, prima hermana de su tío Juan Martín. Se registra como fecha de bautizo el 27 de julio de 1835 en la Catedral del Norte; hoy se conoce como la Basílica de la Merced.

biografía de josé hernández

Sus hermanos fueron Rafael y Magdalena Hernández y Pueyrredón. Ambas familias, tanto los Hernández como los Pueyrredón, eran conocidas. Los primeros, militaban con los federales y los segundos, eran de filiación unitaria. Como hecho importante destaca que uno de sus tíos participó y murió en una de las guerras civiles argentinas, bajo el mando de Juan Manuel de Rosas.

Los padres de Hernández eran visitantes asiduos de sus propiedades al sur de la provincia de Buenos Aires y esté, era dejado al cuidado de su tía Victoria –“Mamá Toto”-.  A la edad de siete años fue dejado por sus padres al cuidado de su abuelo paterno José G. Hernández Plata. Estos, huyeron a Montevideo debido a las amenazas que recibió la familia por parte de “la Mazorca” –seguidores militares del rosismo-.

A la edad de nueve años, pierde a su madre, quien falleció en el año 1843. Se traslada con su padre a las pampas de la provincia de Buenos Aires; esto, por prescripción médica, ya que José Hernández para esa época de su niñez, sufría de una enfermedad respiratoria.

Entre los años 1841 y 1845, estudió en el Liceo Argentino de San Telmo. Allí, Hernández recibió clases de: lectura y escritura, doctrina cristiana, historia antigua, romana y de España, aritmética, dibujo y gramática castellana. Además, en el avance de sus estudios, tuvo la oportunidad de hacer cursos de francés, geometría y geografía sin costo adicional; esto, producto de su capacidad y conducta, así reconocido por el director del liceo Pedro Sánchez.

En esos tiempos, su padre se desempeñaba como mayordomo o capataz de estancia del gobernador Rosas en Camarones y La Laguna de Los Padres. Allí, el pequeño José hizo contacto con la cultura gauchesca. Aprendió a montar a caballo, compartió con los nativos de la zona, asistió a volteadas. Se hizo gaucho. Al morir su padre en el año de 1857, se traslada a la ciudad de Paraná.

Paraná, es el lugar donde contrae matrimonio en 1859 con Carolina González del Solar, a los 27 años. Con ella, tuvo ocho hijos: Isabel Carolina (1865), Manuel Alejandro (1866), María Mercedes (1867), Margarita Teresa (1871), Juan José y María Sofía (1876), María Teresa (1877) y Carolina (1879). Para mantener a su numerosa familia desempeñó actividades de comerciante con la compra-venta de campos en la calle Tacuarí y de su negocio “Librería del Plata.

José Hernández, a causa de una afección cardíaca que derivó en un ataque miocardio, muere el jueves 21 de octubre de 1886 en su casa de Belgrano, ubicada en Buenos Aires. Sus últimas palabras fueron dedicadas a su querido Buenos Aires. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta de esa misma ciudad.

Roles en los ámbitos militar, periodístico y político.

Las dos décadas comprendidas entre los 1852 y 1887 representaron una época de agitación política y militar para Argentina, identificado como uno de los periodos más cruentos debido a las guerras civiles en este país, a finales del siglo XIX. Debido a esas circunstancias, la participación de Hernández en la vida militar y política fue significativa en consonancia a sus ideales; actividades que apoyó, con el ejercicio del periodismo. Aquí te lo contamos.

Trayectoria en el ámbito militar

En el año 1853, se alistó como militar del Estado de Buenos Aires bajo el mando de Rosas y Velazco, en defensa de la autonomía de ese Estado. Participó en la represión contra el coronel Hidalgo Lagos, quien se había sublevado al mandato del gobernador Valentín Alsina.

Intervino como militar con el grado de teniente, en tres batallas: El Tala (1854) en la provincia de San Gregorio; en Pavón (1861) en la provincia de Santa Fe y en Cepeda, donde estuvo bajo el mando de Justo José de Urquiza; con quien sostuvo tiempo después, grandes diferencias ideológica. Meses después del asesinato de Urquiza – en manos de Ricardo López Jordán-, públicamente Hernández se expresó en contra de la tiranía que representó su mandato y sobre la traición de éste militar al partido federal.

En el año 1861, también participó junto a su hermano Rafael, en la batalla de Cañada de Gómez (provincia de Santa Fe) – conocida como La Matanza-. Esta batalla se ideó como un ataque sorpresivo de las tropas del Estado de Buenos Aires a la Confederación Argentina –confederación de provincias entre 1835 y 1861-. Para el año 1871, apoyó y luchó en rebeliones federales al lado de Ricardo López Jordán –ideólogo de la revolución jordanista, en Entre Ríos. Pero fueron derrotados y se conoce como el fin de la rebelión de los gauchos.

Consecuencia de esta incursión, José Hernández y Rafael López Jordán, se exiliaron en Santana do Livramento, Brasil; no obstante, en el año 1872, Hernández emigró a Uruguay y posteriormente regresó a su país, Argentina. El gobierno de la época del Presidente Sarmiento le dio su promesa que él no sería objeto de represarías; sin embargo, debía aceptar ser catalogado proscripto –enemigo de Estado-.

Trayectoria en el periodismo

Para el año 1856, estando en la ciudad de Paraná, se inicia como periodista trabajando en el diario El Nacional Argentino. Escribe para el diario artículos relacionados a los acontecimientos políticos y militares de la época, lo que le generó inconvenientes en ambos sectores.

Debido a sus actividades políticas y militares en Paraná, tuvo que cambiar de residencia en varias ocasiones viviendo en Corrientes, Rosario y Montevideo, antes de quedarse definitivamente, en Buenos Aires. En esos tiempos, Hernández se dedicó al periodismo por completo. Fundó dos periódicos: “El Río de La Plata” y “El Argentino”.

A pesar de sus actividades como militar del Estado de Buenos Aires, no le impidió afianzarse al periodismo y colaborar con los diarios La Reforma Pacifista –adepto al partido Reformista-, El Argentino de Paraná y La Patria de Montevideo. Fue corresponsal del diario La Reforma Pacifista en Paraná. Durante el año 1858 trabajó como empleado de la Administración Nacional.

Se tienen registros en Paraná también trabajó en el diario El Nacional Argentino donde vinculan su trabajo detrás de un seudónimo: “Vincha”. Prueba de ello es que, en el año 1860, aparece un artículo de ese diario con la firma de Vincha y es de su autoría; hecho que fue certificado por los responsables de la época de ese citado diario.

Por otra parte, se ha determinado que, la publicación de sus últimos artículos en el diario El Nacional Argentino, fueron firmados como “J.H”, hasta la fecha en que éste dejo de circular. En el año 1861, fue nombrado secretario general de Juan E. Pedernera, durante la presidencia de Santiago Derqui.

En esta prolífera trayectoria periodística, Hernández trabajó en otros diarios. Tal es el caso, para el año 1862, en el diario El Litoral, periódico de tendencia antimistrita, antiurquista y federal disidente. El diario, también contó con la colaboración de su hermano Rafael, responsable de la columna “Laberinto” referida a crónicas sociales, poemas y humor de índole político.

Para el diario, Hernández uso su firma “J.H” en dos artículos, titulados: uno, “Muy notable” referido al robo en un vapor paraguayo; y el otro, “Revistas de periódicos”, contentivo de comentarios sobre noticias de actualidad relacionadas a los proyectos de federalización de Buenos Aires, a la represión en Catamarca y a la situación de Mendoza.

En otros artículos trató temas para denunciar, por ejemplo: el desorden social y político que ocurría en Corrientes; reiterar su opinión sobre la federalización de Buenos Aires; y más, todos de interés para la época. En el año 1863, fecha en que funda su periódico El Argentino, cubre la noticia sobre el asesinato de Ángel Peñaloza, un general cuya cabeza es puesta en la plaza de Olta, La Rioja.

De hecho, condenó la muerte del caudillo Ángel Vicente Peñaloza a quien apodaban “Chacho”, de quien escribiera varios artículos sobre los “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza”, los cuales fueron publicados posteriormente en un libro con ese mismo título.

Entre los años 1866 y 1867, según registros de la Biblioteca Nacional, se le ubica colaborando con el diario Eco de Corrientes, donde escribe sobre la Guerra de Paraguay y en sus artículos, califica de tiranos a Francia y a los López del Paraguay. La firma de los mismos, cuentan con su nombre completo, en unos casos y en otros, tan sólo con sus iniciales “J.H”.

En el año 1868, renunció al diario Ecos de Corrientes. El país enfrentaba el derrocamiento del gobernador Evaristo López. Esta situación obligó a Hernández trasladarse a la provincia de Rosario para trabajar en el diario La Capital. En este espacio periodístico publicó varios artículos –con sus iniciales “J.H”- donde analizó la problemática de la legalidad de las provincias, después del derrocamiento de E. López.

Diariamente, este periódico contó con sus grandes aportes como periodística. Según registra la biografía de José Hernández de algunos biógrafos argentinos, a finales de 1868, al retirarse Hernández del diario La Capital para irse a Buenos Aires, el dueño de ese periódico Ovidio López le dedicó el editorial, como homenaje.

En el año 1869, Hernández instala en la calle Victoria de Buenos Aires, el diario El Río de La Plata. Funcionó como un matutino en formato tipo sábana y fue regentado por Juan Recalde. Como estrategia, el periódico evitó ataques personales empleado un discurso escrito equilibrado.

No obstante, para ese año Hernández, a través del diario, apoyó a su amigo el general Ricardo López Jordán, seguidor de Evaristo López. Esta decisión de Hernández lo llevó a situaciones problemáticas que le obligaron a cerrar su periódico producto de la orden de clausura ordenada por el Presidente Domingo Faustino Sarmiento.

A partir de los años 70 del siglo XIX, datos biográficos lo ubican laborando o prestando su colaboración a distintos diarios nacionales como internacionales. Durante su exilio, trabajó para el diario La Plata, en Montevideo, Uruguay, desde donde apoyó la rebelión jordanista.

En el año 1874 publicó un manifiesto a nombre de Ricardo López Jordán donde expresaba las razones de la revolución y justificaba los aspectos que conllevaron a su derrota en batalla. Hernández empleo esta vez el seudónimo “El Patagón”. En el año 1875 dejó de circular La Patria. Hernández regresa a Buenos Aires en 1875, durante el mandato del presidente Nicolás Avellaneda. En este periodo, colaboró con otros diarios argentinos: La Tribuna (1875) y El Bicho Colorado (1876).

Trayectoria política

En el escenario político, su carrera fue pujante y de impacto para Argentina. Se desempeñó como diputado y senador por la provincia de Buenos Aires. Participó en la fundación de la ciudad de La Plata, desde la Cámara de Diputados, siendo Presidente y como senador, impulsó el proyecto de federalización del Estado de Buenos Aires; gracias a ello, Buenos Aires es hoy, la capital de su país.

Está evolución en el escenario político ocurre posterior a su retiro del ámbito militar, en los años 70 del siglo XIX. Por datos registrados en la biografía de José Hernández; ésta, publicada por varios sectores argentinos, se ha dicho que, su incursión en el ámbito político data entre los años 1859 y 1860 con su ingreso al Club Socialista Argentino. Asimismo, formó parte de la logia Masónica del Litoral donde cumplió, hasta la fecha de su muerte, veinticinco años de militancia.

Ejerció cargos políticos en la presidencia de Santiago Derqui y fue ministro durante el gobierno de Evaristo López. Después del exilio y a su regreso a Buenos Aires, en el año 1878 fue diputado provincial y luego, senador. Durante ese periodo, adquirió la librería La Plata.

Como presidente de la Cámara de Diputado impulsó, junto a Dardo Rocha, el proyecto de creación y fundación de la Ciudad de La Plata –nombre propuesto por Hernández a esta ciudad-. También en ese rol político colaboró con la expropiación de terrenos para establecer el pueblo de Necochea con fondos de Rentas Generales. En el año 1880, siendo senador, se llevó a cabo la federalización de Buenos Aires. Durante ese proceso, defendió el proyecto en un histórico debate en el Senado contra opositores del referido proyecto. Al ganarlo, Buenos Aires pasó a ser la capital de Argentina.

Políticamente, las ideas de Hernández se centraron en los siguientes objetivos: aceptar la inmigración europea, impulsar la extensión de la red ferroviaria, consolidar y unificar el Estado. Según los historiadores, se había convertido en un burgués. Fue reelecto como senador en dos oportunidades: 1881 y ​1885. Para la fecha de su fallecimiento en el año 1886, ejercía este cargo.

Obras literarias de José Hernández

En el año 1872, el diario La República publicó un folleto titulado “El gaucho Martín Fierro” cuyo autor era José Hernández. Según registros biográficos, este folleto salió a la venta por diez pesos argentinos. Debido a la demanda que su publicación causó, pronto sería editado por la imprenta de La Pampa y publicado en el mes de diciembre de 1872. “El gaucho Martín Fierro”, se transformó en la obra más importante para Hernández y un hito invaluable para la literatura argentina. A continuación, te mostramos su recorrido por el mundo de las letras:

“Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza” (1863)

En la literatura, sus inicios se centraron en composiciones poéticas cultas; sin embargo, con poco éxito en los sectores de la crítica. La poesía gauchesca, fue su gran impulso e inspiración y a través de ella, da comienzo al reconociendo público de su carrera literaria.

La obra de su autoría “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza” publicada en 1863, representa una colección de artículos publicados en el diario El Argentino, Paraná; donde expresa, mediante este género literario, sus habilidades poéticas. A partir de la segunda edición, el autor llama a esta colección “Vida del Chacho”.

En esta obra, narra la vida y asesinato del caudillo regional Ángel “Chacho” Peñaloza, quien se había alzado contra el gobierno. Así, da inicio al relato con la crítica a Domingo Faustino Sarmiento –su enemigo personal- con quien sostenía opiniones divergentes e irreconciliables.

Sarmiento, siendo gobernador de la provincia de San José fue designado por el presidente de la época como “Director de Guerra” al darse la sublevación de Peñaloza -por segunda vez-. El hecho es que, Sarmiento sólo debía mitigar el conflicto que presentaba el país; sin embargo, Sarmiento transformó la orden en un simple acto policial.

El Chacho es apresado, maniatado por los militares y atravesado con una espada; agonizante, le disparan hasta morir. Luego, le cortaron la cabeza para exhibirla como trofeo en una plaza pública. Este evento ocurrió en el año 1863 y tuvo repercusión en todo el país, debido a que el gobierno procedió contra Chacho sin procedimientos legales. Así fue interpretado.

El presidente, quien había dejado el caso en manos de Sarmiento, censuró públicamente ese acto bárbaro. Consecuencia de ello, toda la responsabilidad de lo ocurrido, tanto el procedimiento llevado a cabo y sus resultados, fueron adjudicados a Domingo F. Sarmiento, por ser el Director de Guerra.

Hernández responsabilizó políticamente a Sarmiento. Ante esto, dejó correr su escritura mediante varios artículos publicados en el diario El Argentino de Paraná, donde condenaba y señalaba la culpabilidad de Domingo Sarmiento de la muerte de Chacho Peñaloza.

Primera Parte: “El gaucho Martín Fierro” (1872) – “La ida”

Aspectos Generales

José Hernández, publica en el año 1872 su obra “El gaucho Martín Fierro”. Este trabajo literario es considerado uno de los precursores de la literatura gauchesca argentina, subgénero de la literatura latinoamericana. Al poemario “El gaucho Martín Fierro” le anteceden, cronológicamente, 2 particulares obras poéticas que, junto a éste, conforman el nacimiento del género literario en referencia.

Las obras, son: “Cielito Patriótico” del poeta Bartolomé Hidalgo, publicada en 1818 donde el gaucho con voz enunciativa, cuenta la acción de la Batalla de Maipú, donde triunfa el ejército de San Martín sobre las tropas realistas; y “Fausto” de Estanislao del Campo, publicada en 1866, donde se relata una imagen jocosa –burlona- del gaucho a través del diálogo, en versos gauchescos, de dos paisanos sobre la visita de uno de ellos a Buenos Aires, al asistió a la obra de teatro “Fausto”, en el Teatro Colón.

Para contextualizar las obras de José Hernández, es importante indicar algunas características del gaucho, personaje central que dinamiza todo su trabajo literario, particularmente, el que será descrito en esta sección. Gaucho, en Argentina, es llamado a todo habitante característico de las llanuras. Es el peón de campo con un estilo de vida nómada y quien es considerado, excelente jinete. Cría, ganado –vacuno, ovino- caballar- y producto de esta actividad, es consumidor de carne e incorpora el cuero, a su vestimenta. Es un icono nacional de la tradición y costumbre rural.

Ahora bien, Hernández con su obra “El gaucho Martín Fierro” da un giro al concepto que del gaucho se venía describiendo en las antecesoras obras. La representación de Martín Fierro, simboliza la reivindicación de la dignidad de gaucho disminuida en las guerras independentistas a finales del siglo XIX, en Argentina.

Hernández, denuncia a través de su personaje, la desdicha de los gauchos al ser llevados a la frontera a pelear contra los indios, perdiendo lo que dejaban en sus tierras: esposas, hijos, casas, su tan anhelada libertad ofrecida por las llanuras. Sus poemas describen al gaucho derrotado de 1872, que no le queda otra que quejarse porque lo mandaron a la frontera, donde era maltratado y aniquilado.

La frontera es el exilio para el guaco de los años setenta del siglo XIX; la desdicha, la soledad y la pena, son el resultado. Así, la vida del gaucho queda plasmada en el relato en verso, del poema en su primera estrofa “(…) que al hombre que lo desvela, una pena extraordinaria, como el ave solitaria (…)”.

En tal sentido, “El Gaucho Martín Fierro” es un poema narrativo donde, según ha quedado establecido en la biografía de José Hernández escrita por autores argentinos, el autor da voz al gaucho para que relate parte de su vida, en esta singular autobiografía enmarcada en la ficción.

En ella, el personaje Martín Fierro testifica lo extraordinario de su pena, causada en el contexto histórico –1872- donde impera un sistema político que cuestionó e invadió su vida, para transformarla por siempre. En estas particularidades, cabe indicar que la obra fue estructurada en tres momentos:

  • “La pena extraordinaria”;
  • “La vida en la frontera” y
  • “Más malo que una fiera”.

La trama de la figura mitiga del gaucho, que en la obra simboliza las virtudes y desgracias del pueblo gauchesco, se relata en dos mil trescientos dieciséis versos, que se agrupan en trece cantos. Esta parte del poemario se le conoce como “la ida” de Martín Fierro. En “La ida”, este personaje de ficción, específicamente, es un gaucho, es un hombre del campo, trabajador, cantante y trovador; al que un día cualquiera, es reclutado por la milicia para que luche en la frontera interna, contra los indígenas. Además, puntualiza el poema en relatar sobre el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho.

Se ha argumentado que, el poema en sí mismo, fue escrito por José Hernández como una protesta en contra del sistema político impartido por el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, donde, además, de la tiranía impuesta a su país, ordenó el reclutamiento forzado de los gauchos.

Avanzado el relato en versos, Martín Fierro es alcanzado por la injusticia social del contexto histórico. Ante las circunstancias de lucha, amenazas y muerte; devuelta a su tierra, Martín Fierro descubre una terrible realidad: que lo perdió todo. Ante ello, se transforma en un gaucho matrero —fuera de la ley—; es decir, “más malo que una fiera”.

Aspectos específicos

En “El gaucho Martín Fierro”, “La ida”, se relata la vida de un gaucho de las pampas bonaerenses, donde vive feliz con su esposa y dos hijos. Sorpresivamente, estando en un lugar festivo y haciendo de trovador, es reclutado forzosamente para servir en un fortín e integrar las milicias que luchaban defendiendo la frontera interna argentina contra los indígenas, dejando a su familia, totalmente desamparada.

Durante años, Fierro sufre penurias en las construcciones militares —insalubridad, hambre, frío, trato abusivo de los militares, castigos permanentes, ausencia de sueldo, humillaciones—. La vida en la frontera era denigrante. Realizaba tareas inútiles. El trabajo realizado se distanciaba del realizado en las Pampas. Fue a la frontera a diezmar a los indígenas, pero también para servir a los militares, dueños de las chacras. Cabe indicar, que el autor, a través de esta obra y de su personaje denuncia situaciones reales de corrupción en la frontera interna argentina.

Hernández, por otra parte, deja claro en el relato su desprecio hacia el indígena y el inmigrante –los gringos-. Los primeros, eran tildados de flojos, peleoneros, no sirven para nada. Los segundos, eran considerados por el autor como inútiles, los odiaba por no saber nada sobre las estancias. Para él, el único que sirve es el gaucho.

Retomando el curso del relato, Martín Fierro, al encontrarse ante los hechos descritos y transcurrido tres años desde su llegada a la frontera producto de aquel reclutamiento forzado, decide escapar. Fierro había desertado. Al regresar a su pampa, al campo, se encuentra con una situación inexplicable: su hogar está abandonado y convertido en una tapera. Además, se entera que su mujer se había fallecido y sus hijos, estaban trabajando como peones en una estancia para poder sobrevivir, a causa de la ausencia de ambos padres.

Martín Fierro ante eso, fue adsorbido por la desdicha, por la impotencia de no poder hacer nada para recuperar lo perdido. Esto conlleva a Fierro a ser visitador asiduo de tabernas, donde beber hasta perder la conciencia. El gaucho había cambiado. Se ha trasformado en un gaucho matrero –huía de la justicia-.  Decía Fierro entonces, seré “más malo que una fiera”.

Pobre, miserable, sin un peso, deambula Fierro. Hernández, en ese sentido, utiliza la figura del gaucho de “la época”, como una metáfora para denunciar la “pobreza del gaucho”. Exalta con ello, a todos los marginados, desplazados y excluidos por la civilización llamada “progreso”, describiendo en consecuencia, la situación de “ser pobre”, del pobre de todos los tiempos.

Tal situación vivida por Martín Fierro, lo lleva a cometer errores irreparables. En una oportunidad, se burla de la mujer de un moreno. La pareja estaba por ingresar a un baile. Posterior al acto de burla, Fierro y el moreno se pelean. Fierro lo asesina. Ese crimen estuvo seguido de otro: mató a un gaucho que estaba siendo protegido por policías.

Estas muertes, estarán por siempre en su memoria. Ahora, ya no sólo era un gaucho matrero, también era un asesino. Un gaucho perseguido por la justicia. Fierro, en sus momentos de desolación afirmaba que lo único que tenía era su cuchillo, para abrirse camino. No necesita más que eso, su cuchillo.

Una noche, se enfrenta a una cuadrilla de policías, pero se defiende con su cuchillo con tal valentía que, un policía de esa cuadrilla, el sargento Cruz, lo defiende argumentando que, cómo podían acabar con un hombre tan valiente, que éste debía vivir. Cruz, se une a Fierro en medio del combate. Desde ese instante, se convirtieron en compañeros de andanzas.

Finalmente, Cruz y Fierro sabiéndose perseguidos, huyen y se dirigen hacia el desierto. Allí, conviven con grupos indígenas, con la esperanza de encontrar y lograr una vida mejor. Así, ambos concluyen que, es mejor vivir con los indios salvajes que en la “civilización”, esa que era llamada “progreso”. De esta manera, el autor concluyó “El gaucho Martín Fierro, “La ida”. (Primera parte)

Se podría inferir de esta obra que, el poema “El gaucho Martín Fierro” de José Hernández es inmortal por tratar la condición humana. El autor, desde una situación histórica particular trasciende a la condición del hombre y su existencia, un tema de carácter universal; para todos los tiempos.

Contextos situacionales de la obra

El autor, enfocado en el acontecer de su país a finales del siglo XIX,  de “La ida” se podrían destacar los momentos más resaltantes y conocidos de esta primera parte del relato, de la vida de su personaje “El gaucho Martín Fierro”. Estos son:

  • Las características esenciales de la cultura gauchesca: el trabajo, el conocimiento sobre las labores del campo, lo rural, la libertad de vivir en las llanuras, galopar a caballo, su vestimenta y estilo de vida singular.
  • El reclutamiento forzado de personas en tiempos de tiranía, para realizar actividades que le roban y cambian su vida para siempre.
  • Las desdichas vividas en la frontera interna argentina, en las guerras independentistas, por los gauchos: pobreza, hambre, castigos, ausencia de sueldo, ejecución de tareas inútiles.
  • La corrupción solapada en nombre de la civilización llamada “progreso.
  • Específicamente: lo vivido por los gauchos en los fortines de frontera. Eran esclavos.
  • La repartición de tierras indígenas para establecer chacras –granjas- por parte de los militares de la época.
  • El duelo.
  • El enfrentamiento con la partida policial, donde el sargento Cruz reconoce la valentía de Fierro, salva su vida y se vuelve su compañero.
  • La huida de ambos al desierto, buscando encontrar una vida mejor.

Otro aspecto importante que resalta en esta obra, es que el escritor presenta a Martín Fierro, siendo un personaje con actitudes de seguridad y de poder ante las adversidades, es decir, recio. Su carácter solitario es consecuencia de la pampa que habita, que le imprime expresar su libertad; no obstante, las injusticias que vive lo van transformando en otra persona, a lo largo de la obra.

En un orden de ideas distinto, se ha establecido que, “El gaucho Martín Fierro” sería oriundo de la localidad de Tres Arroyos, de la provincia de Buenos Aires. Otras indagaciones han localizado documentación que demuestran que éste habría vivido en el Pago de Monsalvo, en zonas cercanas a la actual ciudad de Maipú.

Por otra parte, se ha investigado que, José Hernández era amigo de Zoilo Miguenz, fundador del partido de Ayacucho. En los registros de ese partido, Hernández ubicó una denuncia contra un individuo llamado Meliton Fierro. Según los estudios realizados al respecto, se presume, que lo encontrado por Hernández acerca de tal individuo, inspiró el nombre del personaje de su obra. Esto se asume, además, del hecho que la única referencia geográfica que se cita en la obra es Ayacucho.

Hay una hipótesis especulativa que sostiene que, sí existió un gaucho llamado Martín Fierro en el pueblecito Lobería Grande en el tiempo que José Hernández contextualiza su poema-novela. Asimismo, otros arguyen que, efectivamente, en la zona del Tayú y de Monsalvo, incluso de la entonces llamada Lobería Grande (actual ciudad de Mar del Plata) -siendo el lugar donde la familia Hernández tenía una estancia-, vivía un gaucho “matrero” con ese nombre y apellido.

Los historiadores y la mayoría de los críticos literarios, por otro lado, argumentan que, el personaje del poema es un sujeto real y controversial que, metafóricamente representa a los gauchos que vivieron en la época de los años 1880. Esto se basa, al considerar la existencia real de un gaucho famoso llamado Don Segundo Sombra, es decir, que existen realmente gauchos carismáticos,  independientemente, de la literatura que se haya escrito sobre ellos.

Finalmente, es del conocimiento que, en la Costa Atlántica bonaerense —entre los densos bosques de curru mami y dunas donde está Mar del Plata— fue el refugio de gauchos; aquellos, que habían participado en la batalla de Caseros y en la Guerra de la Triple Alianza. Está documentado, que muchos de ellos eran tildados de vagos y matreros.

Desde esas generalidades, también se tienen otras consideraciones: los numerosos análisis efectuados sobre esta magistral obra “Martín Fierro”, en sus dos partes, han destacado las semejanzas entre los cambios sufridos y evidenciados en la personalidad del personaje Martín Fierro y los percibidos en el propio José Hernández. Esto se deduce, de lo observado en Hernández durante el lapso de siete años que median entre la publicación de “la ida” (primera parte) y de “la vuelta” (segunda parte).

Por último, en cuanto a las circunstancias que rodearon al personaje de Martín Fierro, se infiere que, Hernández culpa a esa civilización llamada “progreso” de cambiar radicalmente la vida del hombre; sellando en tal situación histórica, la trasformación que su personaje sufre, producto de haber sido reclutado a la fuerza, verse envuelto en dos asesinatos, ser fugitivo de la justicia y de cómo éste rompió radicalmente con la “civilización” para finalizar su vida junto a los indios, que tanto diezmó.

Métrica

El poema está escrito en versos octosílabos, destacándose la presencia de ocho sílabas en las diversas formas de expresión del gaucho, es decir, en los cantos, las coplas, los refranes, etc., y el poema de Hernández deja claro esto, ser espejo de tal signo. La estrofa predominante es el sexteto ajustado al esquema “abbccb” con rima consonante. Los críticos literarios arguyen que, el primer verso -libre, sin rima- inicia la enunciación con destreza, reflejando el arte poético del escritor.

El segundo verso, cierra la primera unidad interna de la estrofa, donde la segunda unidad compuesta por el tercer y cuarto verso, mantiene de manera discontinúa, el nivel literario de la primera unidad. Aquí, de nuevo realza los versos finales de tono refranero para cerrar la estrofa. Se indica, además, que, algunas de las estrofas obedecen de forma contraria a esta estructura.

El autor ofrece cuartetas y redondillas y utiliza el romance para funcione como enlace entre la primera parte de la obra, es decir, “La ida” y la segunda parte, “La vuelta”. “La ida”, está estructurada con base a trece cantos contentivos de dos mil trescientos dieciséis versos. “La vuelta”, por su parte, conforma una estructura de treinta y tres capítulos cuyo contenido responde a cuatro mil ochocientos noventa y cuatro versos. Esta segunda parte de la obra es más estética, verbalista y retórica.

Particularidades lingüísticas

No cabe duda que, José Hernández en la obra dejó sentado el reflejo del lenguaje utilizado por los gauchos. Así, queda sustentado en los prólogos escritos. Esto conllevó a un estudio pormenorizado de la lengua gauchesca en cuanto al significado de algunas palabras, contexto de uso, simbología, entre otros aspectos lingüísticos.

Autores españoles de la talla de Miguel de Unamuno y de José Martínez Ruíz (seudónimo: Azorín) se abocaron a desarrollar investigaciones para determinar las relaciones entre el habla empleado en el poema y el hablado por campesinos.

Por otra parte, Carlos Alberto Leumann –poeta, periodista y Doctor en Filosofía y Letras argentino-  llevó a cabo estudios para determinar la originalidad de ese modo particular lingüístico, al cual calificó como genuino idioma nacional argentino.

En el caso de Américo Castro Quesada -filólogo, cervantista e historiador cultural español- su estudio generó polémicas, ya que el resultado obtenido de su investigación arrojó que, el habla gauchesca no era otra cosa que una prolongación del habla medieval castellana.

José Hernández logró con sus poemas sobre la “La ida” y La vuelta” de Martín Fierro, un gran aporte al campo lingüístico de este subgénero, al tratar con dignidad el habla rural de los argentinos, representado en la legua gauchesca. Esto, es innegable para la historia literaria de Argentina. Sin embargo, tuvo sus detractores. Algunos sectores de la crítica de sus contemporáneos, le reprocharon a Hernández, el uso de un habla inculta.

Estas posturas no mermaron el impacto del trabajo de José Hernández, de quien se ha escrito que su obra, contribuyó a elevar este subgénero literario a “lengua literaria plena”. También se ha conocido, que parte de la crítica ha expresado que, la obra de Hernández presenta inestabilidad en la transcripción fonética de las palabras y un escaso dominio de la ortografía académica. Al margen de ello, algunos de los rasgos característicos del poema, son los siguientes:

  • Reducción vocálica, por ejemplo: la palabra pacencia por paciencia.
  • Reducción de los grupos consonánticos, por ejemplo: la palabra vitima por víctima.
  • En la terminación “ado” se omite la letra d.
  • Ante el diptongo “ue”, la letra f sustituye a la letra j.
  • La letra d es sustituida por la l.
  • Frecuente aspiración de h; huir por juir.

Misceláneas

Con ilustraciones de Juan Carlos Castagnino, la Editorial Universitaria de Buenos Aires, en el año 1962, rindió homenaje a José Hernández al realizar una edición especial sobre la obra “Martín Fierro”, con una tirada de cincuenta mil ejemplares. En esa oportunidad, hubo cuatro ediciones que incluía una versión popular que conservaba las ilustraciones (un total de 70), publicada en formato rústico y distribuida en kioscos.

La misma, se vendió a precios módicos para el público lector. Otras, en versiones: especial, de lujo y para bibliófilos (150 copias). La tirada total, se agotó en veinticinco días y llegó a vender un total de doscientos veinticinco mil ejemplares. ​ Otras fuentes afirman, que se vendieron ciento setenta mil ejemplares, en tres meses.

Leopoldo Lugones –prominente personaje multifacético argentino-, calificó el poema “El gaucho Martín Fierro” como “el libro nacional de los argentinos” y expresó del gaucho, ser el símbolo emblemático del gentilicio argentino, ser el emblema de la argentinidad. En ese mismo ángulo, para Ricardo Rojas –poeta, historiador y político argentino- el guacho representa, al argentino por antonomasia.

En la interpretación de Leopoldo Marechal –poeta, novelista y dramaturgo argentino- el gaucho dejaba de ser un hombre “fuera de la ley” para transformarse en héroe nacional –en una suerte de clave alegórica-. Por otro lado, José María Rosa –abogado, juez, docente universitario y diplomático argentino- encontró en el relato sobre “Martín Fierro” una interpretación de la historia argentina.

Este libro fue publicado en cientos de ediciones, traducido a más de 70 idiomas y la versión “La ida” fue seleccionada, oficialmente, como “libro nacional de Argentina”, bajo el título genérico de “El Martín Fierro”, formando parte de los pensum de estudios para la consulta, en todos los niveles educativos.

Segunda Parte: “La vuelta de Martín Fierro” (1879) – “La vuelta”

Aspectos generales

José Hernández publica, en el año 1879, “La vuelta de Martín Fierro”, siete años después de publicar en 1872 “El gaucho Martín Fierro” –“La ida”-. Representa la secuela de la primera, donde su autor, mantiene el mismo soporte discursivo: el gentilicio gauchesco argentino, escrito en versos; no obstante, en la continuidad del relato sobre la vida de su personaje, Hernández se sitúa en ella, partiendo desde una perspectiva distinta.

Contextualizado la fecha de la referida publicación, en el marco del momento histórico de Argentina y, a su vez, recordando las trayectorias política, periodística y militar de José Hernández, no podría ser distinta o ajena la nueva trama de la secuela, a tales acontecimientos. La misma, debía estar a tono con el desarrollo de los acontecimientos de ese momento histórico.

Para el año 1878, la Campaña Militar realizada por el presidente Juan Manuel de Rosas logró la Conquista del Desierto; territorio pampeano y de la Patagonia, que estaba en poder de los pueblos originarios de Argentina, es decir, de los indígenas –mapuche, pampa, ranquel y tehuelche-. Después de la Conquista, estos pasaron a vivir en reservas indias y a realizar trabajos forzados. Así también registró la historia, que a los guachos se le integró al sistema de civilización que era hegemonizado desde Buenos Aires.

En tal sentido, se interpretan las causas que obligaron a José Hernández a cambiar de perspectiva y escribir un nuevo y adaptado relato, sobre Martín Fierro a las circunstancias de país, de aquel momento. Es por ello, que leemos en “La vuela de Martín Fierro”, a un personaje más reflexivo, tolerante ante los cambios civilizatorios que impone “el progreso”; hecho, que antes despreciaba y del que huyó a tierras indígenas.

Ahora el gaucho Fierro, había dejado su “cuchillo” para abrirse paso en el camino. Ya, no le era necesario. Dejo atrás al gaucho matrero que huía de la justicia. Revaloriza una sociedad en transformación abierta a la modernización ofrecida por el capitalismo y a la entrada masiva de emigrantes, en su mayoría, italianos.

En este nuevo personaje, Martín Fierro será un consejero. Desde esta perspectiva, el escritor de la obra, José Hernández, tuvo todos los elementos con los que construyó las bases para esta parte final, del relato en versos, contenida en “La vuela de Martín Fierro”, titulada Llegó el momento del consejo.

En los relatos construidos, Hernández, a través de su personaje Martín Fierro les aconseja a los gauchos que, sí ya fueron integrados a la sociedad, ahora llego el momento de ganarse los derechos cumpliendo con los deberes. Hay que trabajar; en otras palabras, debe trabajar el hombre para ganarse el pan, pues la miseria llamará a tu puerta y entrará, si eres holgazán. Otros de los relatos, en boca del Fierro que aconseja, les dice a sus amigos gauchos que obedezcan siempre y será mejor con ustedes, el que manda.

En esta etapa de la historia de Fierro, al regresar del desierto -donde convivía con los indígenas- a la ciudad, se reencuentra con sus hijos. También, se relaciona con el hijo de Cruz y vive situaciones adversas con el hijo del negro que había asesinado tiempo atrás. En esta oportunidad, sólo piensa en el futuro de sus dos hijos. En la obra, además, se desarrollan varias estrofas donde Martín Fierro lucha por la defensa de los derechos del gaucho y denuncia la reiterada injusticia social a la que se ven sometidos. Relata, asimismo, las aventuras vividas con Cruz, durante su estancia en las pampas argentinas.

 

Aspectos específicos

Inicia esta segunda parte del relato de la vida de Martín Fierro, con un canto del gaucho trovador. Emoción y desdicha, relata. Lo había perdido todo. Cruz y él viajan juntos, pero en el camino son atacados por indios. Ambos, son salvados por un cacique. Allí viven, hasta que la viruela infecta a la tribu. Cruz es contagiado y muere. Fierro desconsolado, le da cristiana sepultura.

Fierro, conoce a una mujer cautiva por los indios, a quien le matan su hijo. Fierro iracundo, toma venganza en nombre de ella y asesina al indio, culpable de la muerte del hijo de la “cautiva” y en ese momento la libera. Poco tiempo después, Fierro recibe la noticia que aquel juez que lo perseguía, había muerto. Esto, le permitió regresar a reencontrase con sus dos hijos, quienes le informan que su esposa estaba muerta. En este espacio del relato, Hernández cambia la voz narrativa, para dar paso al relato que se ofrecen cada uno, Fierro y sus hijos, sobre lo que fue de sus vidas, durante esos diez años que estuvieron separados.

Aparece en escena Picardía, un personaje que contará sus aventuras y desventuras. Él termina con una vida triste y desolada. En ese instante, reaparece Martín Fierro con la voz narrativa de los relatos. Cuenta entonces, sobre su encuentro con un cantor negro que le regala su guitarra. Ambos, entre cantos comparten sus tristes historias de injusticias sociales vividas, por ser diferentes.

Fierro, decide retirase con sus dos hijos al campo. Los acompaña Picardía. Les da consejos a sus hijos sobre mujeres, cómo debe ser la vida del gaucho, sobre el trabajo y la valentía. Comparte su vida con sus hijos para solventar tantos años de ausencia. Finalmente, todos se separan. Los cuatro cambian de nombre y cada uno se dirige hacia un punto cardinal diferente. Fierro, les dice que siempre estarán en el corazón del gaucho.

Momentos destacados

Entre los momentos más destacados de “La vuelta”, se indican:

  • La muerte del Sargento Cruz.
  • El retorno del gaucho Martín Fierro a la civilización.
  • El reencuentro con sus hijos a recuperar el tiempo perdido (diez años de ausencia)
  • El papel que juega en esta nueva historia Martín Fierro, al ser consejero sobre el trabajo, la vida del gaucho y la valentía.
  • La payada –competencia poético musical- entre el cantor de raza negra y Fierro.
  • Entre otros, de relevancia para el poema.

 Estructura y Métrica 

Las características que se destacan en el poema “La vuelta de Martín Fierro”, no difieren en muchos aspectos con relación a la forma como poéticamente fue estructurado el poema “La ida”. “La vuelta”, está conformado por versos octosílabos, distribuidos en treinta y tres cantos divididos en cuatro mil ochocientos noventa y cuatro versos. La estrofa que predomina es el sexteto. El esquema utilizado es “abbccb” y dispone de una rima consonante. La obra posee diez ilustraciones incorporadas en el contenido. Según el autor, las láminas fueron dibujadas y calcadas en piedra por Carlos Clerice.

Versión cinematográfica de la obra

El 9 de mayo del año 1974, se estrenó la película argentina “La vuelta de Martín Fierro”. El guión y la dirección estuvieron a cargo de Enrique Dawi. Fue filmada por Eastmancolor y contó con la participación actoral de: Onofre Lovero, Jorge Villalba, Marta Cerain y Horacio Guarany. Enrique Rapella, fue el asesor gauchesco. Otras versiones fueron filmadas sobre la obra, que datan de los años 1923 (Ésta, sin sonido) y 1968.

“La Instrucción del Estanciero” (1881)

En el año 1881, siendo senador provincial, Hernández escribió el proyecto “La Instrucción del Estanciero: tratado completo para la planeación y manejo de un establecimiento de campo”. El mismo, fue editado por Casavalle. En la narrativa, argumenta la potencialidad económica del campo argentino, aunado al ofrecimiento de recomendaciones para los campesinos (hombres de estancia).

En ese sentido, la obra es una especie de manual de instrucciones para los habitantes del campo argentino. Con él, Hernández procuró transmitir sus experiencias y conocimientos en materia rural, tipología y naturaleza de los campos bonaerenses; información sobre: pastos, construcciones rurales, ganado vacuno -marcas y señales-, cría de caballos, de ganado lanar, así como, de manejo de personal.

La civilización gaucha de fines del siglo XIX tenía sus particularidades; sin embargo, a pesar de que muchos conceptos contenidos en este manual han perdido vigencia frente a los avances de la tecnología actual, también es cierto que, otros en cambio, permanecen con validez en estos nuevos tiempos.

La narrativa contenida en esta obra, puede ser considerada, además, como un manual sobre la cultura gaucha “la civilización del cuero” como se le conoce en Argentina, con importantes aportes y elementos de juicio para contextualizar y entender los acontecimientos la época.

Hernández, como estratega, tenía conciencia sobre estilo de esta obra, debido a la raro de su naturaleza; aunado, a que fue publicada en momentos en que la actividad del campo era rutinaria y fundada en la experiencia, es decir, por la práctica. Esta reflexión la deja plasmada el escritor en la instrucción del texto, al considerar que su obra sería una excepción al giro intelectual para ese tiempo histórico de su país, por su carácter y objetos tratados en ella.

Cabe puntualizar en ese orden de ideas que, Rafael –su hermano- sobre este trabajo de Hernández, hizo referencia a un hecho importante que tuvo que ver con decisiones del gobierno de la época. Debido a la situación en la que se encontraba el campo y quienes lo trabajaban, el gobierno del Dr. Rocha decidió invertir, de los recursos públicos, una gran suma de dinero en viajes a ciertos investigadores, quienes debían copiar los métodos europeos y australianos y solventar tal situación de crisis en los campos argentinos.

José Hernández ante ello, propuso que él elaboraría el libro “La Instrucción del Estanciero” sin costo alguno. Lo escrito por este autor, aún está vigente en Argentina; apoyando el contenido, con el uso de las nuevas tecnologías. En el presente, la obra es consultada por propietarios de estancias y por sus administradores. Se destaca, que el viaje de investigación sobre el tema, fue propuesto por Rocha a Rafael Hernández, quien lo rechazo por respeto a su hermano.

Otras obras del autor

Complementaron el relato de la poesía gauchesca de Hernández, otras obras. Entre ellas se tienen a “Los treinta y tres orientales” y varias narraciones aisladas. Todo ello, fue compendiado posterior a la muerte de José Hernández en la obra literaria “Prosas del autor del Martín Fierro (1834-1886)”.

Reseñas singulares sobre José Hernández

José Hernández, siendo una personalidad importante de la historia argentina, recibió múltiples homenajes como escritor; además, su obra literaria “Martín Fierro” -en sus dos partes: “La ida” y “la Vuelta”-, traspasó las fronteras del mundo de las letras a otros formatos e inclusive, fue traducida en diferentes idiomas (más de setenta; incluyendo, el esperanto y el quechua); sus frases son memorables y más. Todo esto, te lo indicamos a continuación:

Homenajes

Lleva su nombre:

  • La localidad del partido de La Plata.
  • Una estación de la Línea D del Subterráneo –El Metro- de Buenos Aires.
  • La calle del barrio de Belgrano correspondiente a dicha estación.
  • Una estación del Ferrocarril General Roca –Hoy, en desuso-
  • El colegio José Hernández, ubicado en Villa Ballester.
  • Otra institución educativa en Florencio Varela.
  • Varios museos nacionales.

Fecha nacional en Argentina

  • El 10 de noviembre, se celebra el Día de la Tradición, fecha elegida por ser el natalicio de José Hernández.

Otros homenajes

  • La banda de heavy metal argentino Almafuerte, le rinde homenaje al nombrarlo en su canción Zamba de resurrección, escrita por Ricardo Lorio y compuesta musicalmente por Claudio Marciello.

Adaptaciones de su obra cumbre

Cine

  • Año 1923: Es filmada una película sin sonido titulada: Martín Fierro. Fue dirigida por Rafael de los Llanos.
  • Año 1968: Se produce una versión cinematográfica del poema Martín Fierro. Fue dirigida por Leopoldo Torre Nilsson. Alfredo Alcón, participó con el rol protagónico. Año 1974: Fue estrenada en las salas de cine la película “La vuelta de Martín Fierro”. La dirección de la misma. Estuvo a cargo de Enrique Dawi.
  • Año 1989: En una coproducción argentina, colombiana y cubana, se produjo la película titulada “Martín Fierro”. La misma, fue dirigida por Fernando Láverde.
  • Año 2007: En el mes de noviembre, fue estrenada una adaptación animada del poema “Martín Fierro” y fue titulada con ese mismo nombre. La obra cinematográfica contó con la dirección de Norman Ruiz y Liliana Romero. El guion fue escrito por Horacio Grinberg y Roberto Fontanarrosa; éste último, fue el encargado de realizar los dibujos animados. La animación contó con las voces de los actores y roles siguientes: Daniel Fanego, en la voz de Martín Fierro; Juan Carlos Gené, como el Juez de Paz; Damián Contreras y Roly Serrano, como el Gaucho Mate.

Televisión

En el año 1967, en Buenos Aires, fue transmitida una telenovela basada en el poema “Martín Fierro”, en el Canal 7 de televisión. Esta novela fue dirigida por David Stivel. Federico Luppi, con su participación actoral, tuvo a cargo del papel “el gaucho Martín Fierro”.

Teatro

  • En el año 2003, fue estrenada la obra teatral “Martín le yerró fiero” en el Centro Cultural de la Cooperación con dirección de Carlos Groba. Esta obra fue escrita por Graciela Bilbao, quien en su haber cuenta con el segundo premio Nacional de Dramaturgia infantil 2001 por El árbol, la luna y el niño con sombrero.
  • En el año 2010, fue estrenada en el periodo vacacional de invierno argentino una adaptación para niños titulada “Aventuras de Martucho” de Juan Carlos Stragouf. Esta obra teatral es una adaptación infantil de las desventuras del Gaucho Martín Fierro. La misma, recibió del público una gran acogida y excelentes comentarios de la crítica.

Literatura

En su cuento “El fin”, el escritor Jorge Luis Borges relata la muerte de Martín Fierro, quien muere a manos del hermano del gaucho negro, que Martín había asesinado.

Historietas

En el año 1972, fueron publicadas historietas sobre el gaucho “Martín Fierro” en la revista Billiken. El guion de las historietas estuvo a cargo de Héctor Germán Oesterheld y los dibujos animados, en manos de Carlos Roume.

 “Martín Fierro” en otros idiomas

La historia del gaucho “Martín Fierro”, resonó no sólo en el país natal de José Hernández, Argentina. También el impacto de su repercusión alcanzó, el escenario literario internacional. Su coterráneo Jorge Luis Borges -ese extraordinario poeta de todos los tiempos-, le dedicó uno de sus poemas al personaje de la obra de Hernández.

Internacionalmente, la obra “El Martín Fierro” (en sus dos partes: El gaucho Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro), ha sido objeto de estudios en varias universidades del mundo y por literatos. Así mismo, ha sido traducida a varios idiomas, en consecuencia. En el año 1935, fue publicada la versión en italiano titulada:Martín Fierro e La vuelta de Martín Fierro”. En 1944, Ediciones de Ladislao Szabó, la publicó en húngaro. Para el año 1948, es publicada en los Estados Unidos, la versión en inglés titula “Martín Fierro. The Argentine Gaucho Epic”.

Once años después, en el año 1959, es publicada nuevamente en italiano con el título “Martín Fierro. Poema nazionale argentino”, con introducción y traducción al italiano de Mario Todesco. En 1960, se publica otra versión en inglés “The Gaucho Martín Fierro”, una adaptación efectuada por Walter Owens.

Durante, el año 1982 se tiene una versión en lengua gallega; en 1983 otra, traducida al eslovaco por Stanislav E. Jancaérik; en 1985 en italiano se titula “Martín Fierro: la ida – la partenza”, con comentarios de Giovanni eo Zilio y en el año 1986, se hizo otra en ese mismo idioma: “Martín Fierro: la vuelta”, que de igual forma que la anterior, contó con comentarios de Giovanni Meo Zilio.

José Hernández y “Martín Fierro”

La poesía gauchesca de José Hernández plasmada en las páginas de su obra “El Martín Fierro” (El guacho Martín Fierro de 1972 y La vuelta de Martín Fierro de 1879), reivindicó el estereotipo que para la época se tenía del gaucho: de un héroe serio y cómico; a otro, un héroe trágico. El gaucho de la cultura argentina, había sido figurado en el gentilicio de sus coterráneos como un ser jocoso, poco culto y de costumbres puramente rurales. Así, había quedado plasmado el guacho y su andar en otras obras que antecedieron a “Martín Fierro.”

El escritor Hernández durante su infancia y gran parte de la adolescencia, compartió su vida con la cultura gauchesca en la estancia de su tío “La Chacra Pueyrredón”. Gracias a esa experiencia, conoció y aprendió a jinetear, cultivar la tierra, sobre la cría de ganado; y también, a compartir las singularidades del lenguaje del gaucho.

En ese proceso existencial, Hernández pudo interpretar no sólo las costumbres gauchescas, sino también el espíritu recio del gaucho fortalecido por las vicisitudes de la pobreza y de su amor a la libertad que le imprimían, las extensas tierras de la Pampa argentina. Hernández, producto de ese aprehender en convivencia con los gauchos, describió poéticamente en su relato, la figura contraria a la establecida en aquellas obras literarias (de: Hidalgo, Ascasubi, otros) que fueron escritas antes que la suya. Se propuso entonces, que el gaucho debía contar su verdadera historia a través de su personaje “Martín Fierro”.

Este escritor, empleando su estilo particular al relatar la realidad cultural de los gauchos, describe en Martín a ese gaucho en la justa medida de lo real, de su sufrimiento, de la tragedia y en un contexto político adverso, que sólo lo usó para sus fines de conquistar tierras. Este hecho descrito por Hernández en las dos partes de su obra, contribuyó poderosamente a que se comprendiera, desde otro ángulo distinto al establecido, la vida de los gauchos, como ésta debía ser conocida e interpretada en el acontecer argentino.

 

La obra recibió tal acogida en el público y en la crítica dentro y fuera de su país que, inclusive en el marco de la literatura incorpora -con impacto de efecto definitivo- el impulso del género literario gauchesco en la literatura latinoamericana.

El escritor de la gauchesca explicó al mundo, desde su perspectiva de hombre culto, las particularidades de la realidad del gaucho: esperanzas y  penurias, los trabajos de estancia y las vivencias contadas por estos, al participar en las guerras (guerras independentistas argentinas, finales del siglo XIX). Hernández, además, logró con ello, plasmar su análisis personal –llevado a versos- al entrar en la conciencia del gaucho en un proceso de empatía con el acontecer gauchesco.

En ese marco de referencias, este escritor logró en 1872 con la obra “El guacho Martín Fierro-(La ida)”, una transformación radical del héroe de la poesía gauchesca, dotando al personaje de un nuevo sentido social,  humano y  político.  Reconfiguró la imagen  del  gaucho. La misma, había sido vilipendiada por aquellos poetas que le  precedían; estos otros escritores, al incorporar al gaucho en sus obras le dieron el trato metafórico siguiente  “como un pequeño trozo circunstancial de la política y por demás, un personaje cómico del quehacer argentino”.

Hernández, al contrario, hizo del gaucho un personaje trágico, poseedor de una psicosociología particular y provisto de unas condiciones económicas disminuidas; todo esto para proyectar, como realmente era la vida, la historia del gaucho. En consecuencia, se concentró en reflejar en su obra la personificación del carácter gauchesco: modo de ser, sentir, expresión de ideas, vicios, virtudes, hábitos de vida; inclusive, el estilo de pensamiento.

Con ello, su personaje fue tratado por el escritor desde el escenario real, de lo posible, en su altivez, en virtudes y errores, que en muchos casos lo conllevó a cometer crímenes; como un individuo nacido argentino con poca educación, de escasos recursos, pero eso sí, real.

Hernández logró mediante la poesía, distanciar a su personaje del cómico tipejo que había predominado en el género. Con el éxito alcanzado en el público por su relato, Hernández había logrado el objetivo perseguido: ya la mirada interpretativa sobre la condición de “ser gaucho”, se había transformado. Con su prosa, el escritor captó para el lector: la copia e imitación en “Martín Fierro” de la vida del gaucho tal cual es, en su humanidad, tanto en manera de hablar y de pensar como de actuar.

A esta labor Hernández adiciona, a su respecto por las costumbres, hacer que su obra gire la atención del lector, más que hacia los hábitos de un pueblo, a la lectura y análisis del hombre, a su individualidad inmersa en un drama social, político y personal. Las costumbres culturales de un gaucho, no están sólo dadas por el entorno, también están dadas por lo que lleva en su espíritu (Lo que dice, cómo lo dice, sus creencias), según fue expresado por el escritor.

Hernández -en concordancia, a lo que muchas veces nos topamos escrito por la crítica-, selló su fidelidad a la naturaleza del gaucho en cuanto al ser, es decir, un coterráneo originario de las pampas. Por consiguiente, con “El Martín Fierro” se presenta del gaucho lo más íntimo, la manera de entender el mundo, su cosmovisión, o sea, esas formas particulares de reflexionar en una suerte de filosofía propia ante la vida. Y así lo logró Hernández, en su preciosa poética tan distinta en contenido y forma, a las corrientes literarias instaladas en sus tiempos de siglo XIX.

Entre cantos, el gaucho trovador cuenta, cuentos de su historia. El gaucho poético no conoce de poesía culta, la expresa con su lenguaje de las pampas. Hernández, había conseguido que el gaucho “Martín Fierro”, entre “payadas” y su guitarra, nos relatara sus aventuras, el sentido de la amistad (El Sargento Cruz), el amor paternal, los vejámenes a lo humano tramados desde el poder, la desdicha, tristezas y miserias. José Hernández y la historia de su personaje “Martín Fierro”, sellaron la emancipación del guacho en la cultura argentina. La cultura gauchesca, fue emancipada.

Pensamientos del autor en “Martín Fierro”.

Hojeando parte del contenido de su obra emblemática, aquí te dejamos algunos pensamientos del autor, que te llevarán a querer leer las dos partes de “Martín Fierro”:

El gaucho no aprende a cantar”; “Su maestría se debe a la espléndida naturaleza que en majestuosos panoramas se extiende ante sus ojos, en el horizonte”; “Cantando he de morir  y cantando he de llegar al Eterno Padre, vine a este mundo a cantar”; “El corazón y la moral son uno en todos los siglos”; “Atención pido al silencio y si me lo permite el recuerdo, voy a mostrarles que a mi historia, le falta lo mejor” y “La tierra da frutos si la riegas con sudor”.

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