Walter Benjamin: Biografía, Libros y Obras

Conoce la interesante biografía del alemán Walter Benjamin, en este artículo te presentaremos varios de sus importantes libros, obras y más.

walter benjamin

Biografía

Nació en Berlín durante el Imperio alemán (1871-1918), en una familia acomodada de origen Ashkenazi, dedicada a los negocios y totalmente integrada. Su padre, Emil Benjamin, fue empleado de un banco en París, pero se había mudado a Alemania, donde trabajó como vendedor de antigüedades en Berlín; más tarde, se casó con Pauline Schönflies. Walter Benjamin, en sus reflexiones, recuerda con ternura las historias que le contó su madre, que sirvieron de base para una de sus teorías: “el poder de la narración y la palabra en el cuerpo”.   

Ya en 1912, cuando él contaba con la edad de veinte años, empezó sus estudios en la Universidad de Friburgo el aún Imperio, pero al final de su primer año regresó a la capital y se inscribe en la Universidad de Berlín para continuar sus estudios de filosofía.

Allí conoció al sionismo, que sus padres, después de ofrecerle una educación liberal, no le habían dado. No profesaba la religión ortodoxa; tampoco abrazó el sionismo político, sino que desarrolló un “sionismo cultural” que valoraba la riqueza y la estética cultural del misticismo judío.

Defendió el judaísmo como parte fundamental de la cultura europea. Para él, la población judía es la portadora más excelente de lo espiritual en las culturas del mundo.

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En su época como miembro de la Universidad, se unió a la UEL, de la que fue elegido director. Para esta asociación, escribió varios artículos sobre la necesidad de una reforma educativa y cultural.

Cuando no fue elegido presidente, regresó a la Universidad de Friburgo, donde asistió a las clases de Heinrich Rickert de particular interés. También viajó a Francia e Italia. Durante sus años universitarios tuvo el coraje de desafiar los orígenes teóricos del formalismo.

Redactó sobre su inquietud por el idioma como parte importante de la vida: “El hombre se comunica en el idioma, no por el idioma”. Sufrió doble discriminación como intelectual judío e izquierdista.

En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, quería trabajar, pero terminó al lado de la corriente pacifista de la izquierda radical europea, que rechazó la participación y la cooperación que llamaron “carnicería humana imperial interina”.

El suicidio de dos compañeros en la guerra marcaron emocionalmente al autor, luego de eso inicio la traducción del trabajo de Charles Baudelaire al alemán. Un año después, en 1915, se inscribe en la Universidad de Munich, en ese lugar empieza a compartir con Rainer María Rilke y Gershom Scholem, establecerá con él una amistad. Ese año escribió sobre el poeta romántico alemán Friedrich Hölderlin.

Ya en 1917, se inscribió en la Universidad de Berna, donde conoció a Ernst Bloch y Dora Sophie Pollack (1890-1964), ella se convertiría en su esposa, de esa relación nace un hijo, Stefan Raphaël (1918-1972).

Estaba buscando un tema para su disertación y lo encontró en la filosofía de Kant y Platón. Defendió su disertación Begriff der Kunstkritik in der Deutschen Romantik (el concepto de crítica de arte en el romance alemán) en 1919.

Tenía el proyecto de fundar un periódico, pero fracasó. Durante este período también escribió un texto en el que analizó el concepto de “mito” e inició una relación con la directora de teatro Asja Lācis.

Quería ingresar como profesor en la universidad, pero fue rechazado por ser judío. Escribió el origen del drama ostentoso alemán, donde trabajó en el concepto de “alegoría”; Con él, reveló su visión mesiánica de la vida.

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En esta etapa, abrazó el materialismo y dejó de lado todo lo demás, y aquí reafirmó su posición ante las tendencias del momento: nunca se militarizó en el sionismo o en el comunismo o el fascismo. Para él, la salvación humana está vinculada a la salvación de la naturaleza.

Le fascinaban las obras de Marcel Proust y Charles Baudelaire, observadores naturales de la vida. En 1926, su padre murió y luego se fue a Moscú, donde escribió un periódico y confirmó su teoría de las tendencias políticas, lo que lo hizo completamente aislado.

En 1929, rompió su relación con Asja y un año después su madre murió: se vio obligado a hipotecar su herencia para pagar las demandas de su esposa. Era una escena difícil, pero su romance le hizo pensar que era el comienzo de una nueva vida.

Su opinión sobre el nacionalsocialismo fue sin misericordia, la teoría fascista y la hipocresía de los ricos y financieros e industriales alemanes, que patrocinaron el movimiento promovido por Hitler como una forma de contrarrevolución preventiva para los socialistas.

Trató de armonizar el marxismo con su herencia cultural judía y con artistas de vanguardia. En 30 logró reunir su biblioteca y en 1931 experimentó con hachís; inspirado en el texto “Hashish” de Charles Baudelaire, escribió sobre un club del siglo XIX donde se reunió para consumirlo. Estaba muy cerca de su colega filósofo Ernst Bloch, un socialista marxista, de origen judío.

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En 1932, durante la crisis previa a la asunción del poder de Hitler, el autor fue a la isla española de Ibiza, donde estuvo en dos oportunidades, como nos describe Vicente Valero en su libro Experiencia y pobreza, que reconstruye el período ibicenco. El escritor, apasionado de la isla, y la gran influencia que tuvo en su vida y obra.

Luego se mudó a Niza, donde llegó a pensar en el suicidio, cuando se dio cuenta con lucidez de la influencia que tendría desde el aspecto  sociopolítico y cultural el incendio del Reichstag (27 de febrero de 1933), lo que de hecho significó la asunción de todo el poder por parte de los nazis en Alemania.

Después de la persecución de judíos y marxistas, Benjamin se mudó a París después de una estadía en Svendborg, en la casa de Bertolt Brecht y en San Remo, donde vivía su ex esposa Dora, le confesó a Scholem sobre un cansancio eterno que lo invadió.

Nunca volvió a Berlín otra vez, porque el fascismo lo impidió. Tenía la necesidad de vincularse a algo para conservarlo, por lo que buscó el apoyo de los filósofos críticos marxistas, Adorno y Horkheimer. Este último lo acusó de no ser un buen materialista. Benjamin sufrió lo que cobraba de esta escuela, por lo que decidió no salir de la casa y se aisló social y físicamente. También estaba conectado con el círculo de Georges Bataille.

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Los paisajes parisinos son una nueva teorización de la historia moderna. Las condiciones para su existencia empeoraron cada vez más. Estaba muy enfermo y en su último texto expresó su esperanza más escatológica: «Toda la desesperación ha desaparecido; pensamientos religiosos y políticos »se funden en uno. El 14 de junio de 1940, huyó de París después de la ocupación de la ciudad por las tropas nazis.

Escuela de Frankfurt

Un compañero cercano en la Escuela de Frankfurt a la que nunca estuvo directamente asociado, pero adaptó su temprana profesión de misticismo al materialismo histórico, al que recurrió en sus últimos años y le dio una visión única en la filosofía marxista.

Como investigador literario, se caracterizó por sus traducciones de Marcel Proust y Charles Baudelaire. Su ensayo “El trabajo del traductor” es uno de los textos teóricos más famosos y respetados sobre la actividad literaria de la traducción.

Benjamin mantuvo una dilatada relación con Theodor Adorno y Bertolt Brecht y, a veces, recibió fondos de la Escuela de Frankfurt bajo el liderazgo de Theodor Adorno y Max Horkheimer.

El predominio competitivo del marxismo de Brecht, la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, el razonamiento marxista heterodoxo de Bloch, la vanguardia artística, la tradición hegeliana y dialéctica y la mística judía de su amigo Gershom Scholem fueron fundamentales para el trabajo de Benjamin, no obstante nunca logró solucionar sus diferencias por completo.

 

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El predominio competitivo del marxismo de Brecht, la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, el razonamiento marxista heterodoxo de Bloch, la vanguardia artística, la tradición hegeliana y dialéctica y la mística judía de su amigo Gershom Scholem fueron fundamentales para el trabajo de Benjamin, no obstante nunca logró solucionar sus diferencias por completo.

La “Tesis sobre la filosofía de la historia (o Concepto de Historia)”, uno de los textos más recientes de Benjamin, fue la más cercana a esta síntesis, que junto con los ensayos “La obra de arte en el momento de su reproducibilidad” técnica  y «Para una crítica de la violencia», son sus textos más leídos.

Crítica literaria

Entre sus obras más importantes como crítico literario se encuentran los ensayos sobre la novela de Goethe titulada Elective Affinities, sobre las obras de Franz Kafka y Karl Kraus, la teoría de la traducción, las historias de Nikolai Leskov, la obra de Marcel Proust y, quizás lo más importante, la poesía de Charles Baudelaire, además trabajó en importante interpretación al alemán de obras y trabajos de Marcel Proust, con su amigo Franz Hessel.

En los años 30 empieza de nuevo a ser atraído hacia la corriente política del marxismo y en parte a la influencia de Bertolt Brecht, cuya opinión marxista de la estética le permitirá evolucionar al teatro épico y su efecto de distancia o (Verfremdungseffekt) (efecto de exilio o alienación). Su amigo Gershom Scholem, fundador del estudio académico de la Cabalá y el misticismo judío, tuvo una gran influencia en Benjamin.

Influenciado por el antropólogo suizo Johann Jakob Bachofen (1815-1887), Benjamin acuñó el término “percepción del aura”, que denota la facultad estética a través de la cual la civilización puede recuperar una apreciación del mito.

Las obras de Walter Benjamin a menudo se citan críticamente en estudios académicos y literarios, especialmente los ensayos “La tarea del traductor” (1923) y “La obra de arte en un tiempo de reproducción técnica” (1936).

Debatió con Adorno que no podía salir de su postura rígida de arte “dorado”, que no podía lograr que incorporase el arte al elemento industrial (cine o estilos musicales, por ejemplo), y que desconfiaba de la cultura de masas. Benjamin imagina todos estos fenómenos.

Suicidio en Portbou

Murió el 26 de septiembre de 1940 en Portbou, (España), después de ingerir una dosis mortal de morfina en un hotel en el pequeño puerto fronterizo español, después de abandonar la ciudad francesa de Port Vendres bajo la guía de la activista antinazi Lisa Fittko, quien contó la experiencia.

En un capítulo dedicado al escritor alemán sobre su viaje de los Pirineos, y con la Sra. Henny Gurland, quien a postre sería esposa de Erich Fromm y su hijo, Benjamin llegó a Portbou muy agotado, ya al atardecer del día 25. Se unieron a un grupo de tres mujeres que también intentaban salir de Francia.

En la estación de policía, la policía española lo recogió porque no tenía la visa requerida. Su amigo Theodor Adorno lo había ayudado a obtener una visa de tránsito en España y a ingresar a los Estados Unidos, donde lo estaba esperando, pero carecía del permiso de salida francés del país galo.

Otros acompañantes de viaje en las mismas situaciones, como el fotógrafo Henny Gurland y su hijo, Carina Birman y Sophie Lipmann, al final lograron atravesar por España y llegar a Lisboa, él antes de tener que regresar a Francia y ser atrapado por la Gestapo, termino con su vida en el Hotel Francia, al que el grupo estaba acompañado por la policía.

Las autoridades españolas levantaron la restricción a las visas obtenidas en Marsella sin una visa de salida, como la de Benjamin, unos días después.

Sus compañeros de viaje pagaron el alquiler del nicho 563 durante cinco años, con el resto del filósofo descansando hasta que fueron trasladados al cementerio.

El certificado de defunción contiene el nombre de Benjamin Walter, quien murió debido a un aneurisma cerebral, que según Linhard permitió que un cementerio católico contuviera los restos del pensador germánico y evitara complicaciones burocráticas. En el cementerio de Portbou hay un monumento en memoria del filósofo.

El trágico escape de Benjamin a través de los Pirineos ha inspirado diferentes géneros de obras, dentro de los cuales podemos, dentro de nuestro idioma, mencionar la novela The Passenger Benjamin, de Ricardo Cano Gaviria, publicada en 1989 (en realidad, el primer libro unitario escrito en español sobre el filósofo) e impreso varias veces más tarde con el nombre El pasajero de Walter Benjamin.

El autor de esta novela, que se basa en la información básica aclarada por varios investigadores desde que el abogado y político Juan-Ramón Capella visitó por primera vez el Hotel Francia, donde ocurrieron los hechos, no cuestiona lo que siempre ha sido algo sin lugar a dudas: que Walter Benjamin cometió suicidio.

Esta posición fue apoyada por el descubrimiento, en los años noventa del siglo pasado, de un grupo de documentos (el hotel se obtuvo el registro, el certificado de defunción, las facturas de los médicos, el Dr. Vila Moreno, del clero de nicho, por el carpintero, la construcción del ataúd y su colocación en el cementerio) que cierra casi por completo el círculo de hechos que pueden reconstruirse hoy hora, sino minuto a minuto.

Por lo tanto, la especulación que se ha tejido y se sigue tejiendo sobre un posible asesinato, contra un puro prurito de noticias o mediante la simple moral periodística, lo que dice el sentido común hoy e inspiró a los diversos escritores que se han ocupado del asunto, desde Hannah Arendt hasta los editores de todo funciona.

Este es el caso del documental que mató a Walter Benjamin … de David Mauas; en las mismas palabras del director: “La película plantea una pregunta como si fuera” el cepillo contra la historia “, propone una construcción benjaminiana a la muerte del mismo pensamiento y formula en su propia historia los problemas que surgen del discurso histórico y su construcción”.

Con tal presupuesto, la película pone en duda la teoría del suicidio y recrea la situación en la frontera, expresando la historia “anónima”, señalando directamente a los agentes nazis en la España fascista de Franco como el asesino del filósofo, sin proporcionar ninguna evidencia concluyente.

No menos atrevido, un artículo controvertido de Stuart Jeffries, titulado “¿Asesinos Stalin liquidados, Walter Benjamin?” (Observador, 8 de julio de 2003) afirma que Benjamin fue asesinado por los agentes secretos de Stalin, quienes habrían sido quienes le proporcionaron la morfina que lo mató.

En el momento de la verdad, tal especulación no respeta la vida, el trabajo y especialmente la trágica muerte de un escritor que ya fue víctima del saqueo cultural y que merece el resto, parece afirmar en la nota que escribió antes de su muerte, dirigida a uno de sus compañeros en el Hotel Francia de Portbou, la Sra. Henny Gurland.

Parece que no hay lugar para un presunto asesino, ya sea Franco o Stalin, ya que es bien sabido que Benjamin viajó con una dosis de tabletas de morfina, que había preparado para un evento como el que lo cruzó justo en I go to Port Puesto fronterizo de Bous, la fatídica tarde del 25 de septiembre de 1940.

Obra de Walter Benjamin

A continuación citaremos algunas obras o libros de Walter Benjamin:

El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán (1917): no es un estudio de historia crítica; más bien, es una aclaración filosófica del concepto de crítica de arte y sus transformaciones en un período dado. En este estudio, Walter Benjamín presenta una concepción rigurosa del arte como un mediador privilegiado que puede fusionar la forma y la pretensión del carácter absoluto y también enseña al lector a leer creativamente el trabajo de los grandes románticos alemanes.

Kapitalismus als Religion 1921 (Capitalismo como religión): Según Benjamin, el capitalismo no es sólo, como afirma Weber, una secularización de la fe protestante, sino que él mismo es esencialmente un fenómeno religioso, que se desarrolla como parásito a partir del cristianismo. Como tal, como religión de la modernidad…

Ursprung des deutschen Trauerspiels (El origen del drama barroco alemán, 1928): Es un trabajo realizado por el autor como requisito para obtener el cargo de Maestro en sistema educativo, ese se caracterizó generalmente por ser un estudio correspondiente al campo de la teoría del arte o la crítica estética.

Einbahnstraße 1928 (Calle de sentido único o Dirección única): La prosa corta de Benjamin es parte del canon de los clásicos modernos. Ya sea un sello, una alfombra persa o una rotonda, incluso los fenómenos más insignificantes pueden ser objeto de la famosa imaginación intelectual de el autor, en busca de una comprensión más profunda del siglo XX. ¿En cada fragmento se perciben las amenazas y catástrofes de la época? pero, al mismo tiempo, también la profunda esperanza de que todo algún día sea diferente y mejor.

Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936) : Fue escrito en la época de Adolf Hitler como canciller de Alemania en un intento de describir una teoría del arte que sería útil para la formulación de demandas revolucionarias en la política del arte. En ausencia de cualquier ritual o valor tradicional, el arte en el momento de su reproducibilidad técnica tendría consecuencias políticas que no se habían previsto hasta entonces, especialmente a través de la fotografía y el cine.

Berliner Kindheit um neunzehnhundert (Sobre la infancia en Berlín en 1900, 1950, publicada póstumamente) : A principios de 1932, escribe en un cuaderno una crónica autobiográfica de sus días de infancia en Berlín, su ciudad natal. Poco después, advierte que hay un libro allí, que escribe y compone durante varios años, donde puede encontrar y comprender las imágenes del mundo lejano: la infancia en Berlín alrededor de 1900.

Geschichtsphilosophische Thesen (Tesis sobre la filosofía de la historia, Tesis de filosofía de la historia o Sobre el concepto de historia) : Su trabajo principal La disertación sobre la filosofía de la historia es un texto bastante críptico, pero con un poder revolucionario que pocos han previsto. Aspectos como el ascenso revolucionario del proletariado, la crítica de la socialdemocracia, la importancia de la historia en oposición a la crítica de la historiografía.

La tarea del traductor: La traducción es, ante todo, una forma en que el servicio del traductor tiene también una condición propia, que tolera distinguirla exactamente de la del escritor. Este oficio consiste en encontrar en la lengua a la que se traduce una postura que pueda avivar en dicha lengua un eco del original. La traducción roza ligeramente al original, sólo en el punto infinitamente pequeño del sentido. 

La verdadera traducción es transparente, no cubre el original, no le hace sombra, sino que deja caer en toda su plenitud sobre éste el lenguaje puro, como fortalecido por su mediación. Esto puede lograrlo sobre todo la fidelidad en la transposición de la sintaxis, y ella es precisamente la que señala la Palabra, y no la frase, como elemento primordial del traductor.

Das Passagen-Werk  Libro de los pasajes, 1927 : El lanzamiento de El libro de los Pasajes, por primera vez en castellano, no es un compendio puro de “aforismos brillantes y fragmentos perturbadores”, sino una red extraordinaria de pistas y testimonios que, a pesar de su entrada inacabada, revelan la clara ambición de renovar instrumentos y métodos para penetrar en un ambiente profundamente fetichizado.

La montaña de documentos que componen el libro pone delante de nosotros la exagerada erudición e imaginación de Benjamin, y nos permite ver en él un pensador promiscuo que cambia la filosofía con la novela de detectives, la teología con el marxismo, la psicología con la planificación urbana, con utopía.

Escritos franceses: Los escritos recopilados en esta publicación corresponden al último período de la vida del escritor en su exilio en el país galo, desde 1933 hasta su suicidio en 1940, cuando no pudo obtener una visa para ingresar a España.

Ya sean las obras que Walter Benjamin escribió en francés o las traducciones en las que colaboró ​​directamente, como los fragmentos de la niñez en Berlín, estos textos muestran que él necesitaba transformar la expresión de su pensamiento para ser ajustado a otro idioma, que también dibuja con precisión una imagen de la relación rica y compleja que tuvo con la lengua y la literatura francesa, desde Baudelaire a Proust y Paul Valéry a los surrealistas.

Lejos de ser un éxodo hecho inocente en un idioma extranjero, está la cuestión del exilio que obligó a él escritor a adquirir en Francia lo que llamó “saber desde esa distancia”. Para él, la regla de los equivalentes semánticos introdujo la reificación en la traducción.

Es por eso que la incorporación que hizo con algunos de sus textos es tan reveladora; El interés en reunirlos nos permite salvar, a pesar de sus deficiencias, una forma lograda de práctica, la más exitosa con la emigración literaria. En este sentido, las “reproducciones” de estos artículos son archivos del “presente”, el “ahora” de la posibilidad del conocimiento, aplicado a su trabajo en Francia.

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