Frederic Beigbeder: Biografía y Libros del Autor

Frederic Beigbeder es uno de los escritores y comentaristas más sonados de la última época, este famoso personaje tiene una historia llena de éxitos y trayectorias que lo han impulsado al reconocimiento mundial, si deseas conocer más sobre este personaje, no dudes en continuar leyendo este artículo.

frederic beigbeder

Su trayectoria

Empieza como hijo de Christine de Chasteigner, quien para el momento era un traductora de novelas, su padre fue Jean-Michel Beigbeder, el joven iniciaría sus estudios en la secundaria de los Liceos Montaigne y Louis-le-Grand. Luego de esto fue al Instituto de Estudios Políticos de París, en donde se licenció en Ciencias Políticas (1987). Luego para 1989 comenzó a trabajar como ejecutivo de publicidad, autor, locutor y editor.

En poco tiempo, desde 1994 funda el Premio de Flore, que se entrega anualmente a una joven promesa de la literatura francesa. Entre los ganadores se encuentran Vincent Ravalec, Jacques A. Bertrand y Michel Houellebecq. No fue sino hasta 1997 cuando publica El amor dura tres años bajo una especie de Anagrama, se trata de una novela breve, autobiográfica, en la que haciendo una descripción de la evolución de una relación amorosa que posee una mezcla de comicidad y escepticismo. El enamoramiento, el matrimonio, el aburrimiento, el adulterio y un nuevo enamoramiento.

Luego de esto, y para el año 2000 logra publicar 13,99 euros el cual tuvo mucho éxito desde su salida por parte del público en diversos países y con esto logra posicionarse como autor. La trama narra la historia de Octave Parango, un creativo de la publicidad (como si fuese él mismo) quien estaba implicado en hechos ilícitos con cocaína.

Es una novela que ha recibido muchas críticas por parte de diversas agencias publicitarias. El propio Frédédric trabajaba en la agencia Young & Rubicam y luego de haber publicado la novela enseguida fue despedido. La historia toma forma con los misterios de uno de los poderes más influyentes de nuestro tiempo, pero a medida que avanza la trama, todo se va convirtiendo en un delirio publicitario menos creíble en que las multinacionales son satirizadas con gran acritud.

Para el año 2002 pudo presentar el programa de televisión Hypershow en el canal francés Canal+. Tres años más tarde, en el 2005 asistió, con Alain Decaux, Richard Millet y Jean-Pierre Thiollet, al Salón del libro en Beirut, y desde ese entonces, 2005, se encarga de dirigir el programa “Grand Journal” en el mismo canal, en el cual analiza la actualidad literaria.

Su novela 99 francos 13,99 euros tuvo su adaptación a formato cinematográfico en el 2007 (contando como protagonista al actor ganador del Oscar Jean Dujardin en el papel de Octave Parango). Esta novela de género autobiográfica se ha transformado en crítica con el mundo de las agencias de publicidad. Tal es el caso que el mismo Frédédric trabajaba en la agencia Young & Rubicam hasta que fue despedido poco antes de la publicación de la novela.

Para febrero del año 2008 al salir de Le Baron, un famoso local de modas en París, fue detenido por portar 2,6 gramos de cocaína en el bolsillo por una pareja de policías de paisano, en ésto intentó huir corriendo pero esto solo hizo que fuese peor la situación. Luego de este hecho diría que: “Fue algo realmente espantoso horrible, pasé la noche en la comisaría del distrito VIII; en una celda más pequeña que este lugar. A la mañana siguiente, el fiscal me reconoció y se propuso dar un escarmiento. Me iba a enterar. La noticia se filtró a la prensa y me encerraron en la Conciergerie, la fortaleza donde estuvo recluida María Antonieta. Al tercer día me soltaron. Ahora tengo que ser bueno e ir a terapia. Pero lo que son las cosas, semanas más tarde, Sarkozy entregaba a mi hermano Charles las insignias de caballero de la Legión de Honor por su trayectoria empresarial, en el palacio del Elíseo. Y allí estaba yo, en primera fila, con mi familia frente al presidente”.

frederic beigbeder

Cuando tenía 47 años, fue ganador del premio Renaudot por su libro Una novela francesa, la cual se trata de una novela de la vida de sus padres y su propia infancia con gran maestría. Luego a finales de 2013 Beigbeder vuelve a darle vida a la revista erótica Lui, la cual habría estado dirigida en los años 60 y 70 por el famoso Jacques Lanzmann y François Truffaut hacía la crítica de cine. Beigbeder por medio de este hecho dice que defiende “un espíritu libertino dieciochesco y puramente francés”, mundano y hedonista pero con fondo. Beigbeder logra enmarcar una redacción integrada únicamente por mujeres.

“Lo he hecho para protegerme. Pero no de las críticas, sino de mí mismo”. Expresa que el éxito del proyecto se debe a que más de la mitad de sus lectores son mujeres. Para Beigbeder hace una intervención ligada al erotismo en la cual expresa que: “tal vez siga despertando algo de culpabilidad cristiana. Pero eso está bien. Ese pequeño escalofrío no hace más que intensificar el goce”. En su última novela, Oona y Salinger, aparece un episodio desconocido del autor de El guardián entre el centeno, su relación fallida con Oona O’Neill, celebrity e hija del dramaturgo Eugene O’Neill.

En tal caso, la historia del breve romance que comienza a principios de los cuarenta termina cuando Oona lo reemplaza por Charlie Chaplin, con el cual se casó cuando Salinger se fue a Europa para así luchar en la Segunda Guerra Mundial. Oona O’Neill era una rutinaria de la noche neoyorquina. También era una mujer inteligente, bella y traviesa: “Era una it-girl, de esas que se hacen famosas sin hacer nada en concreto”, define Beigbeder. Asimismo, fue musa de Orson Welles y Truman Capote, el cual se inspiró en ella para su obra de Desayuno con diamantes.

Posteriormente, en uno de sus artículos llamado: “Ningún algoritmo lleva bigote” (en enlaces externos) tuvo cierto revuelo en la red por cuanto se le atribuyó una escasa sensibilidad, motivado a que en este artículo se pueden mezclar diversos temas como la informática y sus prejuicios expresados de manera despectiva hacia quienes llevan un estilo de vida diferente al suyo y sus preferencias políticas. Asimismo, la desestructuración temática y argumental, también las constantes faltas de respeto basadas en tópicos que son peyorativos, la puesta en evidencia de su desconocimiento sobre temas informáticos además de la falta de rigor periodístico y de un contexto expresivo apropiado fueron también fueron fuertemente criticados.

Finalmente, muestra también algunas facetas de su personalidad narcisista, manifestando determinada superioridad hacia los individuos por él considerados como “nerds”, las cuales son personas a que reconoce que intimidaba cuando estaba en su época de estudiante dentro del instituto, época de la que se jacta también de su presunto atractivo hacia el sexo opuesto.

Diversas opiniones

Ha recibido diversas opiniones en relación a diversos temas, como por ejemplo el tema de las drogas en el que se vio incurso pudo expresar lo siguiente: “Escribir con drogas es agradable pero retrasa la escritura y la reemplaza. La droga empeora mi escritura. Me quedo con el vino y la cerveza”. Mientras que por otro lado otra de sus expresiones ha sido: “Hago muchas cosas muy deprisa por pura pereza, para acabar pronto, para no cansarme; fue un consejo que me dio una madrugada Roland Topor”.

Este autor ha sido reconocido como un fenómeno mediático en países como Francia, donde es amado y  la vez odiado. Bernard Pivot, padre de Apostrophes, lo ha definido como “un payaso y un escritor; aunque cada vez menos payaso y cada vez más escritor”. Beigbeder replica este hecho diciendo que: “No comprendo a esas personas que buscan la fama durante años y cuando la conquistan se quejan. Hay que salir para estar en contacto con la gente, para ver, para escuchar”.

También asevera que un escritor no puede ser un monje, indica que los escritores no pueden tener miedo de permanecer en sus casas a las 8 de la noche para hacer el crucigrama de Le Monde. Que renuncie a vivir para escribir. Por otro lado, a Kafka le encantaba divertirse; simplemente existen escritores agonizantes y doloridos, como Flaubert y demás hedonistas hasta el final, como lo fue Baudelaire. También se encontraría a Proust, el cual es un hombre asiduo de largas fiestas nocturnas y que le gustaba escribir bajo encierro, era el patrón de Beigbeder, el cual trabajaba de día, de noche salía y no dormía mucho; pero ir de fiesta no quiere decir que se deba escribir un mal libro.

Vida privada

En cuanto a diversos aspectos de la vida privada de este autor, se tiene que contrajo su primer matrimonio un 17 de Mayo de 1991 con Diana de Mac Mahon, de la que se divorció en de marzo de 1996 sin tener hijos. Posteriormente, 3 años más tarde tendría su primera hija junto a Delphine Valette. Luego tendría su segundo matrimonio con Amélie Labrande, un 17 de junio de 2003, pero también se divorciarían sin tener hijos. Finalmente el 12 de abril de 2014, en las Bahamas, tendría su tercera esposa, una bella modelo llamada Lara Micheli.

Intervenciones significativas de Frederic Beigbeder

Frederic Beigbeder ha tenido entrevistas exclusivas en las que ha acentuado diversas intervenciones que han servido para conocer en cierto modo, algún trasfondo de su vida, por lo tanto vale la pena conocer algunas de las menciones más interesantes del famoso autor, de modo que se tienen las siguientes:

Frederic en contra de la tecnología

Este autor siempre ha dicho que el mundo está controlado por los llamados geeks de gafas gruesas, que básicamente son los encargados de crear los algoritmos que nos gobiernan. Los ingenieros informáticos se tomaron todo esto muy en serio y Frederic comenzó a recibir infinidades de mensajes en los que los mismos se sentían ofendidos por esa injuria. Pero en realidad es una parte de la población que no está nada acostumbrada a la crítica. Ese círculo de personas no han entendido que el poder trae consigo diversas críticas.

El autor respecto a las polémicas en las que se ha visto involucrado

Para él, todas las críticas que ha recibido las considera un homenaje, expresa que cuando escribes algo que molesta a la gente, de manera que llegan a reaccionar de forma agresiva, da a entender que has ganado, es sinónimo de que has logrado un excelente trabajo. El autor es partidario de una escritura que despierte, que sacuda, que moleste a las personas pero al mismo tiempo las haga reír.

Frederic es amante de la sátira, por lo que siempre exagero un poco. Muchas personas se molestan y no entienden que lo Frederic intenta transmitir de forma absurda con una caricatura… Aunque de todas maneras, Mark Zuckerberg y los creadores de Google o Apple prefiguran un mundo al que el autor intenta no pertenecer. También ha logrado el autor ver que les da completamente igual la noción de la vida privada. En la actualidad se considera que, al esconder mucho la vida privada, es porque siempre habrá algo que esconder. Para Frederic esta es una acepción fascista.

La sociedad puede verse implícita bajo un modelo bastante singular respecto a la privacidad Asimismo, es preocupante el hecho de que otras personas tengan que planear el futuro de las personas, esto se acoge al principio de buscadores como Google, el cual es básicamente proponerte búsquedas similares a las que ya has realizado en el pasado. A medida que avanza el tiempo, la máquina adopta el lugar del usuario y toma decisiones por él. Claro está que tenemos acceso a cualquier información, pero por medio de una preselección maquinal.  En vista de los últimos avances, un par de cosas van a desaparecer: el secreto y el azar. Y consigo conlleva a la desaparición de la literatura.

El final de la literatura del siglo XXI

En cierta forma, aparecerán nuevas maneras de crear literatura, pero detrás de la desaparición de la literatura del siglo XXI, también se esfuma algo todavía más importante: la humanidad. La idea de que un hombre libre y no controlado por la máquina decida sus actos, sin depender del poder creciente de un algoritmo se convierte en un total acto de reivindicación que es posicionado en lo poshumano o lo transhumano. No quieren ser animales mortales a quienes les suceden cosas azarosas, sino que explícitamente desean controlarlo todo, del nacimiento a la mortalidad.

Actitud de Frederic ante la desaparición de la literatura del siglo XXI

Esto le causa gracia a Frederic, puesto que en eso consiste el trabajo de escritor, el no se considera a sí mismo como un rebelde, pero escribir es lo máximo que este puede hacer en esa situación; para él, la definición de la literatura que dio Stendhal, es una literatura que tiene que seguir siendo un espejo. La novela no es más que un espejo que refleja el mundo. La imagen es agradable, en principio porque permite observar a uno mismo, lo que simula una excusa perfecta para ser un completo narciso. Y en segundo lugar, porque da lugar a tender ese espejo a los contemporáneos para mostrarles lo que sucede a su alrededor.

La literatura francesa tuvo un auge de renovación con el nouveau roman y este falló completamente simulando un experimento temporal que tuvo como resultado un aburrimiento considerable. Con la nueva generación que encabezó Michel Houellebecq, se regresó al modelo de Balzac ligado al realismo y la descripción de la sociedad y de la ciudad. Siendo esta una etapa necesaria, ya que la experimentación había ido muy lejos en la fase anterior. Es entonces, una etapa, igual que el cubismo o la abstracción en las artes plásticas, que alcanzó un punto de impasse. Topó con los límites de lo que es legible.

El protagonista como elemento esencial en la lectura

Luego de haber innovado dentro de ese marco, como lo pudieron hacer autores tales como Bret Easton Ellis o David Foster Wallace. Una cosa no impide la otra. Por lo que al hablar de la realidad contemporánea, esto no quiere decir que sea imposible que se creen formas de expresión nuevas ni que se integren aspectos que, tradicionalmente, han quedado al margen de la literatura. Frederic logró escribir un libro que sucedía en el World Trade Center poco después del 11 de septiembre de 2001. También escribió un cuento que tenía como ambiente un aeropuerto, como también otro que transcurría íntegramente en un club nocturno llamado “El primer trago de éxtasis”.

Frederic Beigbeder y su país en contra

Básicamente todos los autores han tenido alguna vez una crítica nacional de su propio país, en contra suya por alguna obra. En realidad, todo lo que quiere un escritor en principio es ser ganador de un premio Nobel y tener mucha admiración de las personas, en tal sentido, no siempre hay justicia, aunque siempre habrán personas que no les gustan los libros de algún autor, pero siempre lo más importante es provocar una reacción.

Para Frederic no existe injusticia alguna en su contra, quizá solo en el sentido opuesto al que siempre se apunta: puede que, por lo menos al principio, el éxito fuera una injusticia. Tal vez el éxito de 13,99 euros fuera una injusticia, ya que el autor considera que nunca se lo mereció. Esta no ha sido la mejor de sus obras, tal vez la recompensa sea gracias a la caricatura, la violencia, la pornografía, lo ultrajante de aquella sátira. Es eso lo que sedujo.

Frederic Beigbeder y su obra 13.99 euros

El autor siente determinada ternura por su obra, ya que le recuerda a su juventud. Quizá sea una etapa que debía atravesar para llegar a las novelas que más adelante logró escribir. Pero es una obra que con el tiempo se ha envejecido. Y que, a veces, resulta demasiado brutal, en algunas ocasiones le hace falta mucha sutileza… Pero, a la vez, es muy divertida. En aquella época estaba el autor estaba molesto, amargado y con frustración por ser publicista, hizo su venganza a través de la escritura.

Fue un desahogo, una liberación extraordinaria a nivel personal. Cuando el lector se adentra en las páginas de 13,99 euros, le entran ganas de destrozarlo todo. Las siguientes novelas de Frederic son más sosegadas y no tienen esa misma fuerza, que era una consecuencia de la ira. De igual forma, no hay libro alguno que sea perfecto en su totalidad, la mayoría de los autores escribe para mejorar el libro anterior, es decir para corregir un posible fracaso. Si se escribe, es para mejorar el fracaso precedente…

¿Los libros viejos dan ganas de modificarles algo?

Normalmente siempre hay que revisar los libros para evitar errores. Es algo que también suelen hacer muchos otros escritores, aunque nunca lo confiesen: siempre cambio alguna palabra, alguna referencia que ya no se entiende. O actualizo algún pasaje en concreto. Un ejemplo claro de esto se puede apreciar en El amor dura tres años, cuando Marc Marronnier se intenta suicidar, es Mozart quien le salva la vida. En la versión de bolsillo el autor lo cambió por Michel Legrand, puesto que acababa de participar en la adaptación cinematográfica que el mismo dirigió, para así darle coherencia al libro y a la película.

En el caso de los títulos, hay muchos que a la hora de compararlos con la realidad, no son precisos entre sí, Pero de igual forma ya no se puede hacer nada para cambiarlos. A un título no se le pide que sea una verdad universal, sino simplemente que llame la atención. Y, en el fondo, hay títulos que para los lectores les parece completamente sospechosos. La sociedad de consumo, que tanto defiende el individualismo y un hedonismo frenético es algo incompatible con un amor duradero, esto motivado a que el sistema le interesa más contar con solteros infelices, puesto que estos consumen más.

¿Es la soltería es el estado civil óptimo para el capitalismo?

Para Frederic esto es así, ya que transforma al ser humano en un consumidor dócil, el cual intenta sustituir la felicidad por el consumo. Sin duda alguna esta es una teoría que fundamentó muchas de las novelas del autor en aquella época, a principios de la década pasada. En aquel momento, Frederic se sentiría influido por los altermundialistas y también por los grupos contra el consumo y la publicidad, los cuales tenían mucho poder en Francia.

El capitalismo y Frederic Beigbeder

Para él, es un movimiento que se ha modificado con el tiempo, un caso bastante relativo es lo que defiende Jean-Luc Mélenchon, candidato a las próximas presidenciales, se parece bastante a lo que defendían aquellos grupos. Pero lo más interesante es que, cuando se observa la sociología de los votantes de Mélenchon, no se logran apreciar demasiados obreros ni representantes de las clases humildes, sino más bien de clases medias que participan plenamente en el consumismo del que habla, esto quizá haga que voten por él para sentirse menos culpable.

Del Partido Comunista Francés (PCF) a candidato a las presidenciales

Para Frederic, esta fue una manera de intentar actuar ante aquella impotencia que tenía para el momento. 13,99 euros hablaba de un tipo que se siente prisionero y no llega a escapar de su situación, fascinado y asqueado como está por el confort material. Es entonces cuando Frederic se sentiría identificado con esa obra, ese hombre. Fue una propuesta llegada del Partido Comunista que Beigbeder no podía rechazar. Desde un principio todo empezó cuando vez leyeron varias páginas del libro en un congreso del partido, fue bastante impresionante y emotivo para el autor, ya que se llegó a sentir incluso como Karl Marx.

Consejos de Frederic Beigbeder al partido comunista

Para aquella ocasión, el Partido Comunista se estaba extinguiendo, es entonces cuando las personas se preguntaban para que serviría el comunismo Luego se crearía un eslogan para ayudar al partido el cual rezaba: “Ayude a la izquierda a seguir siendo de izquierda”. Era una manera de recordar que el papel de la izquierda no era otro más que detener el ultracapitalismo, apoyar la justicia social y la redistribución de la riqueza. En una rueda de prensa multitudinaria para presentar el programa electoral. El mismo día, el Partido alquiló parte de la sede para realizar un desfile de moda. Frederic tuvo una incómoda intervención en la que dijo: “Han pasado de Pravda a Prada”.

¿Es Frederic Beigbeder un misántropo?

El autor afirma que no lo es, pero que siente cierta admiración por los que sí lo son. Afirma que le gustaría ser como esos escritores que vivieron apartados de todo: Flaubert en una mansión de Normandía, Salinger encerrado en su casa de New Hampshire… Me parece el summum de la confianza en uno mismo: es decir, es muy innecesario hablar de tu trabajo, porque tu trabajo ya habla por sí solo. Esa es la propia imagen del escritor superior: tener tal confianza en tu arte que todo el resto se vuelva innecesario. El problema comienza cuando en efecto, se empieza a necesitar compañía de los demás. A Frederic le fascina dirigir una revista, presentar un programa en la tele, realizar una película, colaborar en un programa de radio, para él es un manera de permanecer en el mundo, siempre conectado en la época.

Fracaso del Partido Comunista

Claro está que fue todo un fracaso el partido comunista en la época de Beigbeder, Hue solamente consiguió un 3 % de votos. Es entonces cuando culmina la carrera política de Frederic, es cosa obvia que más nunca buscaron al mismo para trabajar en política. Todo transcurrió en el año 2002, el cual tuvo un resultado catastrófico gracias al paso deJean-Marie Le Pen a la segunda vuelta de las presidenciales. Todo se convirtió en un cataclismo observar que un cuarto de la población era capaz de votar por la extrema derecha racista, xenófoba y antisemita. Esto figuró como un concepto de choque terrible y un motivo de inquietud que hasta hoy en día no ha logrado concluir.

El éxito del Frente Nacional siempre recuerda los capítulos más sombríos de aquella historia, simulando un terrible miedo a los extranjeros, por atracción, por los demagogos y los populistas, la última novela de Frederic, llamada Oona y Salinger, no era solo una historia de amor entre dos jóvenes. Por lo general siempre trataba del contexto histórico de los años cuarenta. Fue una manera de recordar que esa década guarda muchos parecidos con la actualidad. Hoy presenciamos de nuevo cómo ciertos países se vuelven nacionalistas y proteccionistas, asistimos a una crisis sin fin que provoca un paro estratosférico, somos testigos de todas esas historias de racismo y de religión, como por ejemplo Donald Trump y el brexit que da lugar a una historia repetitiva

Frederic Beigbeder respecto a Donald Trump

Para este autor, Donald Trump le parece una persona totalmente desagradable. Sin embargo, como novelista le parece que es un personaje totalmente fantástico, ya que parece salido de las obras de Rabelais. Es Ubú rey, prácticamente un Quijote. Cada etapa de su ascensión siempre ha estado caracterizada por el mismo facto, en el que todo el mundo estaba plenamente convencido de que no sucedería lo que, al final, terminó sucediendo. En un principio siempre se creyó que Trump no ganaría, seguido a que luego no se atrevería a aplicar su programa. Lo que en la actualidad se puede apreciar es que sí piensa hacer todo lo que prometió y, encima, a toda velocidad, no es posible comparar lo incomparable, pero eso es exactamente lo que sucedió con Hitler.

Se cree que los estadounidenses simplemente eligieron a un hombre millonario, pero podrían haberse decantado por cualquier otro, un ejemplo pudiese ser Bill Gates, al final, escoger a un geek hubiera sido menos grave. Para Frederic, Trump es solo una caricatura de la plutocracia mediática que está impulsada por la televisión. Existe cierto paralelismo respecto a Hitler, quien ganó en tiempos de la invención de los medios de masas, como por ejemplo la radio y el cine, que la propaganda nazi utilizó de manera muy astuta, ya que la población de aquella época todavía no había aprendido a decodificarla. Pero en el caso de Trump, ha pasado prácticamente lo mismo con las redes sociales. Es muy curioso, porque una mañana dice una cosa y, al día siguiente, lo contrario, pero lo más raro es que a nadie le importa esto. La caricatura de la oligarquía que Trump encarna se convierte, poco a poco, en un totalitarismo tiránico y bárbaro.

 Frederic Beigbeder como un enfant terrible

Desde muy pequeño, Frederic reconoce ser un niño bastante amigable y buen estudiante, aunque tiene decisión propia y le parece bien oponerse siempre al destino que se le quiere inculcar. Es decir, se le obligaba a trabajar en un oficio real, en vez de ser escritor. El habría crecido en un entorno burgués, donde ser un escritor no se considera, precisamente, un gran éxito. Todavía menos al principio, cuando los libros de Frederic no se vendían como hoy en día. Dicho todo esto, el autor jamás se ha considerado como un enfant terrible. Hay escritores mucho más rebeldes que él mismo.

Relación de Beigbeder con su hermano

Mantienen aprecio uno con los otros, pero no tienen muchos encuentros cercanos, no logran coincidir en muchas cosas realmente en casi nada, así que no hablan de cosas que hagan que entren en discusión. Y, de ese modo, siempre terminan hablando de cosas bastante profundas. Cuando no puedes hablar de política ni de nada que pueda provocar fricciones, acabas hablando de cómo están tus hijos, de lo que vas a comer por la noche, del tiempo que hace hoy. Cosa que al final hace que las personas se entiendan mucho mejor. Por ejemplo, su hermano Charles apoya a Donald Trump.

Momento en el que Frederic cambia su forma de ser

Hace más de 10 años, precisamente para el año 2007 cuando comienza a ir a Guéthary para investigar sobre los aspectos olvidados de su infancia. Es cuando se da cuenta de que lograba hacer análisis de una manera distinta. El autor se compraría una casa y de ella trataría una de sus obras. En París escribió un artículo, el texto de un prompter televisivo o una sección radiofónica, a lo sumo, pero no una novela. Enseguida se dio cuenta de que no era lo mejor escribir en el asiento de un taxi por las madrugadas. Desde ese entonces, comenzaría a escribir desde temprano todos los días. A los cincuenta años pudo descubrir que la inspiración surge de la disciplina.

En un tiempo pasado, se cree que Frederic no escribía novelas, sino fragmentos inconexos, robados en un lado o en otro. Escribía muy velozmente. Él tenía cuadernos y más cuadernos donde apuntaba frases sueltas. En la actualidad el autor vive con mucha serenidad, además de tener una increíble confianza en sí mismo. Por ese motivo, no tiene la necesidad de contar chistes todo el día. Durante mucho tiempo, tuvo vergüenza, porque no se sentía legítimo. Sentía demasiada adoración por la literatura para creer que merecía ocupar un asiento en su interior. La presión de la biblioteca siempre fue aplastante.

Desde el momento en el que escribió Una novela francesa, jamás había entendido que su generación también tenía una historia que merecía ser contada. Este también formaría parte de una generación que no ha vivido ninguna guerra, pero que sigue teniendo derecho a contar su propia historia. Quizás todos tengamos derecho a hablar de ese vacío, de esa amnesia, de otro tipo de dolor. Por ejemplo, a muchas personas les ha costado entender que el divorcio de sus padres es una guerra particular.

Frederic y el feminismo

Al hablar de feminismo, hay que hacerlo de manera plural, puesto que es algo que hay que tener en cuenta sobre todo en la actualidad. Existen personas que defienden el sexo y la prostitución, y otro que es más virtuoso, moral y puritano, que considera que toda mujer desnuda es una injuria. Para el autor no es casualidad que, desde hace varios milenios, los artistas representen la belleza a través de cuerpos desnudos de mujer. Frederic dice que es lo más bello que puede existir en la tierra.

Escribir como una actividad laboral

Para Frederic, escribir es como no hacer nada. Es sinónimo de caminar, de estirarse en una hamaca y dejar pasar las horas. Un tipo que observa el cielo desde su tumbona es un escritor en pleno trabajo.

Obras de Frederic Beigbeder

Existen infinidades de obras que este autor ha realizado de su vida, a lo largo de los años ha establecido un punto importante en el mundo de la literatura gracias a sus obras, por lo que vale la pena mencionar cuales son aquellas obras escritas por él:

  • Una vida sin fin.
  • Oona y Salinger.
  • 13,99 Euros.
  • El amor dura tres años.
  • Socorro, Perdón.
  • Una novela francesa.
  • Windows on the world.
  • Último inventario antes de liquidación.
  • La frivolite est une affaire serieuse.
  • Un roman français.
  • Au secours pardon.
  • L’ egoiste romantique.
  • Historias de éxtasis.
  • 99 Francs – Ruso.
  • French Novel.
  • 99 Francs.
  • Ljubov Zhivet tri go.
  • Premier Bilan Apres l apocalypse: Essai.
  • Au secours pardon.
  • Barbie.
  • Vacances dans le coma.
  • Conversatios d un enfant du siecle.
  • L Ideal.
  • Je Crois Moi Non Plus.
  • Dernier Inventaire Avant Liquidation.

Biografía

Frédéric Beigbeder nace en Neuilly-sur-Seine, una ciudad de Francia, el 21 de septiembre de 1965. Es un reconocido y polémico escritor que está licenciado en Ciencias Políticas, pero también trabaja como crítico y comentarista, en un tiempo pasado, trabajó como creativo para una agencia de publicidad, locutor, editor. De igual manera fue presentador del programa televisivo llamado “Hypershow” en Canal+ y es director del programa “Grand Journal”, que siempre estuvo ligado a la actualidad literaria, la cual transmite la misma cadena.

Beigbeder ha sido reconocido como autor de diversas obras, artículos y novelas, donde se pueden destacar algunas como “13,99 euros”, la cual ha sido vista como una feroz crítica al mundo de la publicidad que tuvo muy buena acogida entre los lectores. Muchas de sus novelas han sido convertidas en películas y también han podido traducirse a muchos idiomas. Beigbeder pudo crear para el año 1994 el llamado premio literario Prix de Flore, que es otorgado cada año a uno de los mejores escritores de la literatura francesa, siendo algunos de los ganadores los siguientes: Michel Houellebecq, Jacques A. Bertrand y Vincent Ravalec.

Frases y citas de Frederic Beigbeder

Este autor ha tenido diversas intervenciones ante los medios de comunicación y a la vez expresiones literarias que han quedado para la posteridad, siendo el caso que se pueden resaltar algunas de las frases más importantes de Frederic dentro de un mismo contexto, algunas de ellas son:

  • “Hay que salir para estar en contacto con la gente, para ver, para escuchar. Un escritor no puede ser un monje. No creo que el escritor tenga que estar metido en casa a las ocho de la tarde para hacer el crucigrama de Le Monde. Que renuncie a vivir para escribir”.
  • “El sistema ultraliberal nos está llevando a consumir seres humanos. Utiliza la belleza de mujeres cada vez más jóvenes para vender cremas y yogures. Es un nuevo tipo de pedofilia. Y nadie parece darse cuenta. Es lo que llamo el fashismo, una mezcla de fashion y fascismo”.
  • “Hoy la novela es un género que nadie puede definir, que admite en su seno el panfleto, la reflexión económica, el diálogo, los anuncios, poemas o la narración clásica. Es un espacio de libertad y de ahí el que yo incluya páginas de publicidad a favor del suicidio, el consumo de cocaína o que bromee con parodias de anuncios de yogures o detergentes. Esa misma libertad del género, su enorme variedad, es lo que hace que haya gente que diga que la novela ha muerto”
  •  “Mis enemigos piensan que vivo sin escribir. Se equivocan. Escribir es el mejor medio que conozco de comer. Escribo porque no puedo parar de escribir. Y necesito un patrocinador. Porque ser rico con la literatura te obliga a hacer siempre el mismo libro de éxito para mantener el éxito. Y yo quiero hacer otros libros”

Conclusión

Esto ha sido todo respecto a la biografía de Frederic Beigbeder, no está demás recordar que este increíble autor nunca ha dado su brazo a torcer, por lo que ha hecho de la literatura francesa, una expresión política y social en la que puede ejercer el oficio en busca de la justicia de su país.

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