Ramón Pérez de Ayala: Biografía y Libros del autor

Ramón Pérez de Ayala ha sido considerado como uno de los mejores escritores y periodistas españoles de la época contemporánea del siglo pasado, fue ganador del Premio Mariano de Cavia, también tuvo carrera política y diplomática, tienes que conocer más sobre este personaje.

ramón pérez de ayala

Biografía de Ramón Pérez de Ayala

El nace en Oviedo y posteriormente es bautizado en la reconocida iglesia de San Isidoro. Su padre era Cirilo, un hombre nacido en de Tierra de Campos Valdenebro de los Valles, provincia de Valladolid. En las novelas que Ayala ha escrito llega hacer referencia a esta zona y el modo de vida que llevaban los lugareños en aquella época, este fue un comerciante de textiles que vivió toda su infancia en Cuba. Ramón pierde a su madre desde temprana edad, era doña Luisa, una asturiana. Este siempre tuvo un resentimiento como consecuencia de esta significativa orfandad, llegando a sentirse totalmente solo y con una vida miserable.

Además siempre pasaba la mayor parte de su tiempo en colegios internados de la Compañía de Jesús, San Zoilo en Carrión de los Condes e Inmaculada en Gijón. Pero esto le sirvió de algo, puesto que aprendió muchos conocimientos humanísticos, esto en agradecimiento al único profesor con el que simpatizó, el gran erudito Julio Cejador y Frauca. Por otro lado, el anticlericalismo le logro inspirar una buena educación jesuítica la cual se puede ver reflejada en su novela autobiográfica A.M.D.G., la cual posee un título que hace referencia al lema Ad maiorem Dei gloriam, propio de la Compañía de Jesús.

Ayala empezaría a estudiar Derecho en su natal Oviedo, mientras que se encontraba bajo la protección de Leopoldo Alas, apodado el Clarín. Fue allí donde entró en contacto con los pensadores del krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Adolfo Posada y otros. Tuvo a su disposición la biblioteca del marqués de Valero de Urría, una de las mejores de la época. Por estos hechos es cuando comienza a usar melenas y se viste con chaleco y monóculo como un dandi, además empezaría a adoptar una ideología muy liberal. Empezó a sentirse atraído tanto al regeneracionismo de sus mentores como el decadentismo estético de la Europa de preguerra. Rechaza rotundamente el conservadurismo burgués de la ciudad de Oviedo, el cual se puede apreciar en su obra adoptando el nombre de «Pilares».

Asimismo, se aprecian otras denominaciones que encubren en su obra literaria lugares y personajes reales como lo son «Noreña» es Cenciella; «Novillo» siendo este el presidente de la diputación Corbera en Belarmino y Apolonio y «Pía Octava Cioretti» en La pata de la raposa es Natalia Perotti, la cual es viuda de Martín Escalera.

Gran parte de la obra de Pérez de Ayala es muy parecida a una clase de experimento literario en el que utiliza la ironía y lo bufo. Como un límite fronterizo entre lo irónico y lo real cuando este se difumina obtiene entonces un resultado con pesimismo vital.

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Por otro lado, el ovetense Pedro González Blanco lo pondría en contacto con aquellos modernistas de Madrid más famosos, como lo fueron Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa, Mariano Miguel de Val, Gregorio Martínez Sierra, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y José Martínez Ruiz apodado el Azorín. No fue sino hasta el año 1902 cuando El Progreso de Asturias imprimió por encargos la primera novela llamada Trece dioses. Fragmentos de las memorias de Florencio Flórez, se establecía en la órbita decadentista del Valle-Inclán de las Sonatas.

Seguidamente, en el año 1903 funda con los Martínez Sierra, Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga, la llamada Helios, siendo esta una Revista del Modernismo. A partir de 1904 comienza a tener colaboraciones en El Imparcial y ABC, por lo que marcha a Londres en 1907 para huir del escándalo provinciano que se remonta al publicarse su novela Tinieblas en las cumbres, que  tuvo inicio dos años antes con otro título, Eclipse de sol; desde allí logra mantenerse con la ayuda de su padre y también una corresponsalía periodística. No fue sino hasta 1908 cuando se enteraría de la ruina y suicidio de su padre.

El también tenía algunas ideas radicales con su amigo Azorín, al que llamaba “negro”, como López Pinillos, ya que este también sufrió de una crisis depresiva. Posteriormente viajaría por Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, se convertiría corresponsal de guerra durante la del 14 para La Prensa de Buenos Aires. Gracias a sus encuentros cercanos a los campos de batalla logró escribir su obra Hermann encadenado (1917). Luego en 1927 es ganador del Premio Nacional de Literatura. Finalmente para el año 1928 es elegido miembro de la Real Academia Española.

Ayala en el año 1931 junto a José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firman el manifiesto  que tuvo por nombre “Al servicio de la República”, un manifiesto antimonárquico que tuvo una gran influencia respecto a la opinión pública y valió a los tres el apelativo de “padres espirituales de la República”. Sería el Gobierno de la República quien lo nombrara director del Museo del Prado y luego para el año 1932, lo nombra Embajador en Londres. Sobre este periodo de su vida, comienzan a generarse numerosas alusiones, un tanto burlonas, dentro de la obra Memorias de Manuel Azaña.

Muy insatisfecho con el rumbo político pre-revolucionario que se llego a establecer en España, trajo como consecuencia que el Frente Popular dimita de su cargo en junio de 1936 y al iniciarse la Guerra Civil Española rápidamente se exilia en Francia. Dos hijos de Ayala se alistarían como voluntarios en el Ejército Nacional y Pérez de Ayala se encargaría de defender su toma de posición con una carta abierta que fue publicada el 10 de junio de 1938 en el diario londinense The Times.

Pérez de Ayala le echaría la culpa a la guerra civil y pos sobre todo a Manuel Azaña, con el que arremetería de manera abrupta, como se puede apreciar en el siguiente fragmento de uno de sus escritos, donde le da el calificativo de “memorias ruines y afeminadas” a lo que escribió Azaña desde el momento en el que fue apresado en Barcelona y encarcelado en un barco de guerra por estar presuntamente implicado en la Revolución de 1934, siendo esta acusación que al final sería desestimada por el Tribunal Supremo.

Tras estos hechos viviría en París y en Biarritz, para luego irse a Buenos Aires, país en el que fue nombrado agregado honorario de la Embajada de España. Luego regresaría de manera provisional a España en el año 1949 para así resolver algunos asuntos personales, regresando más tarde a la Argentina. Tras algunos deslices familiares y sociales lo hicieron entrar en una leve depresión. Se encontraba cada vez más alejado de sus “muertos”, los libros, tendría colaboraciones menos constantes en los periódicos, donde su firma ya no era requerida con el apremio de antaño.

A su hijo menor le tuvieron que amputar la pierna, esto aunado a la muerte de su hijo mayor, fueron los golpes muy duros que hicieron de su vida un verdadero dolor, lo que lo ayudó a volver a Madrid para diciembre del año 1954. Ya había pasado al menos unos 20 años fuera de España. Sus libros en la España nacional no poseían una licencia de libre circulación y los libros americanos estaban prohibidos. Luego de tener diversas visitas constantes, terminó regresando definitivamente a España en el año 1954 y desde entonces allí estableció su residencia, publicando regularmente artículos sobre temas literarios en el diario ABC. Finalmente fallece en Madrid en el año 1962, días antes de cumplir sus ochenta y dos años.

El largo tiempo de Ayala en la capital española le sirvió de mucho para poder abrirse paso en diversas áreas profesionales. Tiempo antes de partir a Londres, para el año 1907, escribió como colaborador en los diarios ABC y El imparcial. Posteriormente, un año más tarde y lejos de su tierra, le llegó la triste noticia de que su padre de habría suicidado. Ayala desde muy joven emprendió un largo viaje por diversos países de Europa, como Italia, Alemania, Francia e Inglaterra. También pudo darse el lujo de darse una vuelta por los Estados Unidos. En gran parte aquellos viajes fueron motivados por trabajo, otros por placer y también para adquirir nuevos conocimientos y aprendizajes a la hora de escribir sus obras.

Mientras estuvo trabajando como corresponsal durante la Primera Guerra Mundial, obtuvo el suficiente material y conocimiento para poder escribir su obra Hermann encadenado. Obtuvo un increíble desempeño como escritor, tanto así que fue reconocido, y obtuvo en 1927 el Premio Nacional de Literatura, pasando a ser miembro de la Real Academia Española. Cuando decide volver a España, junto a sus colegas José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, comienza las labores de la denominada Agrupación al Servicio de la República, la cual se encuentra totalmente en contra de la monarquía. La ciudadanía adoptó esta iniciativa de manera extraordinaria.

Ramón Pérez de Ayala y el modernismo

Gracias a todo el tiempo que tuvo Ayala mientras estuvo residiendo en Madrid, lo aprovechó al máximo para tener lazos amistosos con los principales representantes del Modernismo. Todo esto fue gracias al  periodista Pedro González Blanco, siendo que Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Azorín y Valle-Inclán fueron algunos de sus amigos dentro de la corriente del modernismo. Fue entonces para el año 2002 cuando el escritor publicó su primera novela, Trece dioses, bajo las características del Modernismo. Su afinidad con el movimiento en boga lo llevó junto a otros colegas a fundar la revista literaria llamada Helios que circuló entre los años 1903 y 1904.

Muerte de Pérez de Ayala

No fue sino hasta el año 1936 cuando revienta la Guerra Civil española, motivado a que la voz de los intelectuales quiso ser silenciada, originando que muchas personas tengan que abandonar su país. Ramón se exilió en Francia, y también pasó un determinado tiempo haciendo vida en la ciudad de Buenos Aires. Luego por un corto lapso de tiempo se encontró residiendo en su país, para luego volver a la Argentina. Mientras la situación de su España y varios acontecimientos familiares lo llevaron a un rotundo declive sentimental, y que de lo poco que se sabe, es que dos de sus hijos sufrieron graves consecuencias por haber participado en la guerra. Ayala viviría a las afueras de España por más de 20 años de su vida. Estuvo viviendo en el exilio una de las etapas más difíciles de su vida. Después de la muerte de su hijo mayor decidió regresar en 1954.

Obra

Ayala pudo abarcar diversos géneros literarios y  pudo destacar en casi todos ellos, a excepción del teatro, cuando intentó en 1905 estrenar en Oviedo una obra escrita junto a Antonio de Hoyos y Vinent, la comedia de Un alto en la vida erranteSentimental club (patraña burlesca) la cual se trata de una antiutopía que, aunque fue publicada, no logró pasar a las tablas. Hoyos decidió hacer una adaptación teatral al teatro su novela Tigre Juan en el año 1928. En la lírica se puede apreciar la inspiración simbolista y culturalista del modernismo; no es más que una poesía ideológica y conceptual, pero que consta de emoción humana, y aún ha sido mal estudiada. Junto a Miguel de Unamuno es, pues, uno de los cultivadores de la poesía filosófica en esa época, pero no puede afianzar en lo interno del verso.

Este pudo escribir al menos tres libros de poemas, los cuales fueron: La paz del sendero (1904), un titulo que hace referencia a la tierra, donde se logra percibir la huella del modernismo, un modernismo bastante irregular de Gonzalo de Berceo y de Francis Jammes; se trata de un libro intimista y horaciano que tampoco desdeña la musicalidad. El sendero innumerable (1915) es su segundo libro, donde el título del libro hace referencia al mar.

El sendero andante (1920), que hace referencia al río y de esta forma cierra su obra poética con una aproximación al pesimismo de la generación del 98, no sin antes dejar atrás su tendencia modernista. Sin embargo faltaría por editar un cuarto libro que sería el verdadero cierre de la obra poética del autor, el cual lleva por nombre El sendero ardiente. En sus libros aparecen temas de la poesía áurea española; otros temas son la soberbia intelectual, que aparece en un poema sobre san Agustín; la ataraxia, la búsqueda de equilibrio y de paz, entre otros.

En el ensayo también se puedo preciar el género dominante y que asoma también en su poesía lírica y su novela, las cuales son muy intelectuales. Se abocó más que todo a la crítica teatral y la literaria. Con la primera pudo consagrar un par de volúmenes de Las máscaras (1917-1919). Política y toros (1918) en el que acoge sus artículos sobre ambos temas. Con respecto a la producción narrativa, los críticos normalmente distinguen dos etapas en su actividad novelística.

En la primera etapa, la cual comienza en su época de cuando era joven, aparece como un escritor realista con una visión bastante pesimista de la vida, la cual se trasluce por medio de una sutil ironía. En esta etapa aparecen una serie de novelas en parte autobiográficas (el protagonista de las novelas, Alberto Díaz de Guzmán, o Bertuco, es el alter ego del autor, que tomó el apellido de unos parientes suyos de Logroño con los que vivió unos meses) como por ejemplo las Tinieblas en las cumbres (1907), que trata básicamente de una historia cruda de libertinaje, esta fue publicada con el pseudónimo de Plotino Cuevas, la cual noveliza la historia real de aquel viaje en tren desde Oviedo al puerto de los señoritos y las pupilas del más lujoso burdel de Oviedo, solo para apreciar un eclipse de sol, de igual forma aparece la idea del artista desencantado con aquella educación castrante y a la vez burguesa logra perseguir una pureza regeneradora; se trata de la estética alterna naturalismo, decadentismo y modernismo, motivado a que otro personaje de la novela reaparecerá después.

No sería otra más que la obrerita seducida, con un hijo y a la vez convertida en hetaira para así poderlo mantener, Rosina. Posteriormente la obra termina con una apoteosis de nihilismo, entra en contexto La pata de la raposa (1911), siendo esta la segunda parte de la anterior, un análisis del amor puro y sensual; A. M. D. G. (1910), la cual figura como una obra de carácter antijesuítico que causó un cierto escándalo en su descripción de la vida de un colegio de internado administrado por jesuitas en el que un joven logra escapar del mismo y donde algún sacerdote demuestra notablemente sus tendencias pedófilas; Troteras y danzaderas (1913), la cual es una descripción de la vida bohemia de Madrid. En estas novelas el autor intenta realizar algunos experimentos narrativos, como la alternancia de puntos de vista en contrapunto.

Asimismo, en cuando a la transición se le añade un contexto que aparecen en las novelas cortas recogidas en Bajo el signo de Artemisa (1916), que básicamente son creadas bajo los nombres de: PrometeoLuz de domingoLa caída de los limones y El ombligo del mundo, en las que se puede apreciar una visión muy negra y sórdida de la brutalidad y violencia caciquista de la vida rural. Con Belarmino y Apolonio (1921) se podría empezar la segunda etapa en donde abandona el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se logra recargar con componentes ideológicos que son propios del ensayo.

En este caso, se analiza el tema concerniente a la duda trascendental en un alma profundamente religiosa. De este mismo modo, entra en contexto a esta etapa Luna de miel, luna de hiel (1923) y su segunda parte, Los trabajos de Urbano y Simona (1923) los cuales son comprimidos posteriormente en una sola obra con el título de la segunda. Básicamente se trata de la historia de dos jóvenes educados de manera tan estricta que no saben qué es el sexo, también se les obliga a casarse; pero ellos no hacen nada que tenga que ver con sexo y deciden llevarlos al campo para que en contacto con la naturaleza desarrollen sus instintos reprimidos.

Existen varios puntos de contacto con otra novela de Miguel de Unamuno llamada Amor y pedagogíaTigre Juan (1926) llegó a ser considerada como la mejor novela de Pérez de Ayala, puesto que se refleja la evolución de un hombre extremadamente machista hacia una comprensión más humana mediante una infidelidad cometida por su mujer. La segunda parte, El curandero de su honra, es más simple y constituye un sutilísimo examen psicológico del machismo, que logra posicionar a Pérez de Ayala en la cima de la narrativa psicológica en castellano.

Ayala posee un estilo bastante distintivo, puesto que se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, en el cual se pueden ver muchas alusiones, también consta de citas encubiertas comprende en cierto modo sobre la intertextualidad, gracias a la abundancia de cultismos y helenismos, aunado al uso ocasional de diversas técnicas degradantes del esperpento. En tal sentido que el perspectivismo y el contrapunto son técnicas que constantemente logra utilizar, haciendo divisiones incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista. En su primera etapa reproduce de forma casi naturalista los sonidos.

Estilo de sus obras

Ayala siempre fue un escritor enmarcado dentro de la corriente del Modernismo y del Simbolismo intelectual español. La obra de Pérez de Ayala estuvo caracterizada por el uso de un lenguaje fino y elegante. Sin embargo prefirió no escatimar en el uso de las relaciones entre textos y de las palabras vinculadas con el latín y el griego, aunque de igual manera hizo uso de las citas.

Se puede apreciar que en gran parte de sus escritos expuso su visión particular de las cosas, abarcando de esta manera un lugar en la doctrina filosófica del Perspectivismo. Aunado  esto, usó analogías para comparar puntos de vista. Fue siempre propio de él dejar claro que poseía un alto nivel intelectual. En el caso de la poesía, los estudiosos de la misma consideraron que fue muy adornada y trabajada, sin que eso le restara belleza. En cuanto a su obra narrativa, estuvo compuesta por mucha personalidad, un estilo lo bastante distinguido como para dejar huellas a nivel psicológico.

Bibliografía

No fue sino hasta el año 1991 cuando el archivo y biblioteca de Ayala fue comprado por el gobierno de Asturias, fueron más de 4.500 volúmenes los que fueron adquiridos, esto sin contar los múltiples manuscritos y cartas del autor. En la actualidad existen al menos tres ediciones de Obras completas de Ayala; la primera es la de Madrid, Editorial Pueyo, en al menos dieciocho volúmenes durante los años veinte; la segunda, que se encuentra al cuidado de José García Mercadal y consta de cuatro volúmenes, meritoria pero también con lagunas, errores de transcripción y ausencia de referencias bibliográficas de las publicaciones, lo que hace indiscutiblemente difícil la fecha de data y la localización que hace imposible su datación y localización.

Otras cosas que también quedaron por fuera en este aspecto fueron los ensayos y artículos que fueron publicados en diferentes periódicos y revistas, y la tercera de Javier Serrano Alonso, que tuvo organizada en unos 11 volúmenes la más completa, considerando que agrega muchas obras inéditas y la misma está realizada con mucho rigor filológico. Sin embargo este manuscrito se encuentra inconcluso junto a una obra de teatro inédita, Doña Tácita. Comedia burguesa,  la misma consta de al menos quince textos poéticos desconocidos como lo puede ser poema inédito llamado también La estancia penumbrosa,  no son más que versiones indocumentadas de otros poemas que son transcripciones de manuscritos que han sido olvidados o inconclusos.

 

Unas 22 traducciones desconocidas de poesía latina, francesa, inglesa y portuguesa y un nutrido conjunto de prólogos que hoy en día han sido ignorados, son obras de Tolstói, Arniches y diversos escritores con decenas de artículos recuperados de las páginas de la prensa periódica o de manuscritos de origen ayaliano. Asimismo se denota la noticia de dos traducciones desconocidas de unas obras de Tolstói e Ibsen, también edita textos dispersos recuperados por otros investigadores los cuales aparecen como un par de fragmentos de novelas que han sido presentados por Andrés Amorós en 1972, el texto teatral llamado Un alto en la vida errante fue ubicado por John J. Macklin en 1980, el cuento Los muertos vuelven fue encontrado por José Tomás Cañas Jiménez en 1989, tampoco puede faltar la primera novela de Ayala, Trece dioses, que fue descubierta por Geraldine M. Scanlon en ese mismo año.

Resumen de obras más destacadas

Existen diversas obras de Ramón Pérez de Ayala, las cuales han sido reconocidas como algunos de los mejores trabajos de este autor español, es por ello que vale la pena destacar un pequeño resumen de cada una de ellas, para así apreciar un poco más a fondo su contenido literario, a continuación se tienen las siguientes:

AMDG

Es una de las obras de Pérez de Ayala con género narrativo que ha sido considerada como una de las más exitosas en toda su carrera literaria. Hizo falta la educación y aquellas experiencias vividas por Ayala en los colegios de la Compañía de Jesús, puesto que hicieron que el mismo tenga interés en exponer estas situaciones en hojas de papel para convertirlas en un libro. En la novela pudo denotar lo que a su juicio no era más que la carencia que tenían los docentes de aquellas instituciones Jesuitas. El pudo considerar que a nivel pedagógico no estaban preparados para impartir una cátedra a los estudiantes. La Iglesia católica se hizo sentir, y el escándalo le dio más fama al escritor.

Tigre Juan y el curandero de su honra

Se trata de una novela la cual Ayala consideró que era mejor dividirla en dos volúmenes. Muchos consideran que es la última obra de Ramón que contiene un género narrativo. Se trata de una historia de amor y de muerte, donde únicamente el amor profundo y la reciprocidad de la entrega son el camino pleno hacia la felicidad de la vida.

Dicha obra literaria de Ramón Pérez de Ayala ha sido considerada como una de las más destacadas de su época, fue tal su calidad que fue competencia de una de las obras de Miguel de Unamuno. Ha sido elogiada a razón de todos sus argumentos, también por la personalidad que le pudo anexar a los planteamientos que le permitieron gozar de originalidad. La propiedad de su lenguaje, ligado a la sobriedad de sus palabras jugaron un papel fundamental con su tono irónico y burlesco. De igual forma la ironía de su letra puso en desafío al lector para así determinar si su posición o visión ante un determinado tema era serio o solo una broma, Ayala pudo poner un punto diferencial en su obra que no tenían otros autores.

Las máscaras

En esta reconocida obra se pueden apreciar sus diversas reseñas y estudios teatrales, haciéndole ver al lector que aún son una referencia importante para conocer la vida teatral española de la época en la que Vásquez vivió. Las Máscaras es considerada como una obra esencial de la reflexión escénica de la primera mitad del siglo XX. Acompañándola, el volumen hace una recopilación de numerosos artículos del autor que no han podido ser reunidos antes de manera completa. El teatro coetáneo era para este autor un poco más que un entretenimiento, entonces él lo pudo juzgar con una libertad excepcional haciendo énfasis en los principios de su teoría dramática, llegando inclusive a tener un confronte con figuras sagradas de la escena, como lo pudo ser don Jacinto Benavente, un personaje a quien nadie se atrevía a criticar.
Ayala era un pensador modernista que anhelaba con clausurar totalmente la herencia decimonónica. En cuanto al tema del público, se trata de uno de los que organizaba su actividad ensayístico-teatral, puesto que sin él la realidad escénica no podría mantenerse en pie. Su apoyo al teatro de los Quintero, Arniches y Galdós no fue bien entendido por los intelectuales de su tiempo, ya que lo consideraban excesivamente “populista” y no contribuía a la renovación de la dramaturgia española.

Conclusión

Esto ha sido todo en relación a la biografía y las obras más destacadas de Ramón Pérez de Ayala, es necesario destacar que este autor español escribió diversas obras que si se quiere, pueden ser encontradas en formato PDF en la web de manera gratuita, de esta forma podrán adentrarse al contexto literario que Ayala dejó en su legado para todos nosotros.

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